lunes, 14 de mayo de 2018

Dos cruceros por Egipto

                                                                                                                                                                                                           Dos cruceros por Egipto       ( 2001)
                                                                                                     
                                                                                  "Laudator temporis acti"  (alabanza de los
                                                                                   días pasados)
                                                                                                                                Arte Poética.
                                                                                                                                       Horacio
     
             Mira, Constanza, ya tengo aquí el cuarto capítulo de mi viaje a Egipto. Este se limitará a contar la parte de los dos cruceros, el primero por el Lago Nasser y el segundo por el Río Nilo.            
                Procedentes de Barcelona aterrizamos en Aswan para embarcar en el "Prince Abbas"


con el fin de realizar un crucero de cuatro días por el Lago Nasser. Antes de eso nos hicieron un recorrido por la ciudad de Aswan y nos detuvimos en el monumento a los rusos por su cooperación en la construcción de la presa, el obelisco inacabado en el suelo rosa de granito y el muro que separa la presa antigua de la nueva.


        El Lago Nasser o Presa de Aswan tiene 500 km de longitud y de 15 a 30 km de anchura. En las riberas desierto, desierto y más desierto de arena. Sahara significa desierto en lengua árabe.
        El "Prince Abbas" era una embarcación moderna que disponía de todas las comodidades, buen servicio de cocina, piscina, música folklórica a cargo de jóvenes y bellos camareros nubios de piel achocolatada, juegos, biblioteca, el té de las cinco, cenas en cubierta... y un camarote cómodo y fresco, con buen aire acondicionado. Como soy muy calurosa solía ponerlo a 14 grados. Tenía algo enormemente original, los cristales de la ventana y de la puerta exteriores que daban a un corredor que recorría el barco y por el que deambulaban los pasajeros. Desde fuera eran espejos donde las chicas se miraban al pasar y por dentro eran transparentes, así que nosotros veíamos a la gente pasar aunque estuviéramos en "paños menores". Me recordaban los espejos de las comisarías de las películas americanas donde los polis observaban a los detenidos sin ser vistos.
       Realizábamos paradas para visitar los templos salvados de las aguas de la presa y volvíamos a comer al barco. El primer día me levanté muy temprano para ver amanecer y la salida del sol por el desierto porque me lo habían recomendado como algo espectacular. Pero el sol sale igual en todos sitios.
       Siempre que salíamos del barco nos acompañaba un policía con metralleta. Nos reíamos porque ignorábamos los problemas de terrorismo que habían sufrido algunos turistas. Y en menos de un mes ocurrió el trágico suceso de las Torres Gemelas de Nueva York. Estaba justificada la policía específica para proteger a los turistas.
       Una noche recibimos una sorpresa muy bonita. Los tres barcos que navegábamos juntos atracaron cerca de la orilla, apagaron las luces y se iluminaron los templos. En pocos minutos  empezó a sonar la música de los coros de la ópera del Nabucco de Verdi. ¡Momento mágico! Es en el tercer acto cuando los judíos reclaman su independencia tras ser sometidos a la esclavitud por Nabucodonosor, rey de Babilonia,  y que se convirtió en un icono del ideal de independencia en la Italia del siglo XIX.     
                                                    "Va, penseiro, sull·ali dorate;
                                                    va, ti posa sui clivi, sui colli...."
                                                    (Vuela, pensamiento, en alas doradas,                                                                                                          vuela y asiéntate en las laderas y las colinas...)

     Terminamos tumbados en las hamacas de la piscina mirando el cielo cuajado de estrellas "africanas" y fumando shishas de frutas.
      La última noche desayunamos a las tres de la madrugada para salir en unas barquitas a modo de pateras, a oscuras, con nuestro guardia de seguridad hacia el aeropuerto, pequeño y plagado de mosquitos. Volamos hasta Aswan para embarcarnos en el "Ramsés, King of Egypt " rumbo al norte. Pero antes dimos un paseo en faluca, embarcación típica del país con una alta vela.

                                  

Durante el recorrido nos detuvimos ante el famoso Hotel Old Catarat donde Agatha Christie escribía algunas de sus novelas y donde se rodó la película "Muerte en el Nilo", basada en una de ellas. Pasamos junto a la colina  del mausoleo del Aga Khan y rodeamos la isla de Kitchener, mientras unos niños nos acompañaban en pequeñísimas, donde solo cabía uno, para que les echáramos algunas monedas.  El Aga Khan fue un famoso imán chiita casado con la Begún.
        Este barco era más lujoso que el anterior pero más antiguo. Nuestro camarote constaba de dormitorio y salita de estar con sofás y con un ventanal al río. Solo tenía un problema, que por estar próximo a los motores el ruido no nos dejaba dormir y nos pasábamos la siesta en el salón de té contemplando el bello paisaje de las riberas llenas de miles de palmeras, viendo a mujeres lavando la ropa como antiguamente, los niños bañándose y los hombres pescando a base de golpes de palo. Fuera se alcanzaban los 50 grados. Cuando volvíamos al camarote nos encontrábamos las toallas convertidas en un animalito diferente. El que más me gustó fue el cocodrilo.

 
        Por las noches, tras la cena había una fiesta diferente. En la de la noche árabe estrené la chilaba que me había comprado en Edfú y el velito con moneditas doradas para la cabeza.


                                  
    Otra de las fiestas correspondía a la danza del vientre que ejecutaba una joven bailarina, entradita en carnes. Es una danza muy popularizada en el mundo musulmán que puede ser una evolución de diversas danzas tradicionales antiguas de Oriente Medio. Destaca por la música, los ritmos, el vestuario y en especial por los movimientos de la pelvis.

                          

        La tercera noche nos presentaron un espectáculo derivado de los derviches en el que jóvenes vestidos con coloreadas faldas de capa daban vueltas y vueltas, sin marearse. Los auténticos derviches tienen su origen en el siglo XVI en Turquía. Antes de danzar se quitan la capa negra que significa la tumba y se quedan vestidos de blanco, la mortaja. Con la mano derecha hacia el cielo y la izquierda hacia la tierra, van girando su cuerpo soñando que son astros errantes que buscan a Dios. Se unen el misticismo y el folklore. Derviche significa "camino al portal", "el que busca la puerta".



       Para llegar a Esna tuvimos que bajar 8 m por la esclusa. Era la primera vez que sentía esa sensación,  como si el barco fuese un ascensor.
        El crucero terminaba en Luxor y se acumulaban tantos barcos en la orilla  que se amontonaban en paralelo dejando abiertas las puertas de manera que llegábamos a tierra.




        Acaso continúe.....


domingo, 6 de mayo de 2018

TUMBAS Y TEMPLOS FARAÓNICOS

                         Tumbas y templos del Egipto faraónico


                                                               "No pases la noche pensando en el día siguiente.                                                                                       ¿Qué será mañana al levantarte el día ?                                                                                                    El hombre ignora lo que será mañana."
                                                                                                                                                                                                                                                        Amenopé  (papiros  Chester Beatry)


      Como le había prometido a mi amiga Constanza  aquí está el tercer capítulo de mi viaje a Egipto. Lo dedico a los templos y tumbas que yo vi, que por supuesto no son todos pero que me maravillaron a pesar de que ya iba preparada por mis estudios en Arte. Una de las principales características del arte faraónico es la grandiosidad, la monumentalidad de templos, tumbas y estatuas, construidas con un estilo artístico que expresa la obsesión de los antiguos egipcios por lo eterno. Es la expresión de una religiosidad que cree en la resurrección, en otra vida más allá de la muerte. Para ello era necesario utilizar un material imperecedero, y así, las primitivas construcciones de adobe se fueron sustituyendo por la piedra. Abundan los sillares enormes, las pilastras y las masas de mampostería. Todo pensado para durar.
        Los arquitectos gozaban de situaciones importantísimas. Tomemos dos ejemplos: el constructor de Deir el Baharí, el favorito de Hatchepsut, que se atrevió a poner su efigie con su nombre en el templo funerario de la reina y Tutmosis, cuyo nombre aparece en el busto de Nefertiti que se conserva en Berlín.
        Los primeros templos que contemplamos fueron los rescatados de las aguas de la presa de Aswan durante los cuatro días de crucero por el ya Lago Nasser a bordo del "Prince Abbas". El primero de los dieciocho monumentos trasladados bloque a bloque a más altura para no ser anegado por las aguas del Nilo fue el templo de Kalabsha, dedicado al dios nubio  Mandulis. Es de estilo ptolemaico, conserva los capiteles corintios y en el que Augusto  prohibió dejar entrar a los cerdos. Un relieve llamó mi curiosidad porque Horus aparece representado con cabeza humana y cuerpo de halcón, al revés que en los demás templos, probablemente por influencia griega. En él se encuentran inscripciones de escritura meroítica  (de Meroé, ciudad del Sudán ) aun sin descifrar.
         Muy cerca nos encontramos con el templo de Beit el Wali que significa "Casa del hombre santo" por haber sido usado por un eremita cristiano. Fue construido por Ramsés II, que está representado cargando contra los nubios, pisoteando a sus enemigos, cogiéndolos por los pelos con una mano y golpeándolos con la otra. En la cercanía el Kiosko de Kertassi para rendir tributo a la diosa Hathor en cuyos capiteles se la representa con orejas de vaca. Junto a otros templos formaba parte de la ruta procesional que seguía la imagen de la diosa Isis desde Philae por todo el norte de la baja Nubia.

                                   

          Un  poco más lejos  se sitúa el templo de Wadi el Sebou, también llamado "Valle de los leones" por las esfinges  de leones que flanquean la entrada. El patio central aparece adornado con estatuas de Ramsés II en forma osiríaca (con la barba levantada). Ese mismo día también visitamos el templo de Dakka consagrado a Thot, dios de la sabiduría, representado en forma de mandril, y el templo de Maharrada, de estilo greco-latino, consagrado a Serapis (una fusión entre Osiris y el toro Apis). Ptolomeo le aplicó atributos griegos y forma humana con el gorrito característico de los sacerdotes egipcios.

     Al día siguiente llegamos a Amada,  al templo de Derr, construido por Ramsés II en honor del sol naciente y la tumba de Pennut, famoso gobernador de Nubia, soportando un calor abrasador. Todavía nos quedaba una parada, la fortaleza de Karr Ibrim. Como en las anteriores salidas, bajamos a tierra por una estrecha tabla de madera sobre la que apenas sosteníamos el equilibrio. Regresamos sudando, pero nos recibieron en el barco con vasos de hibisco rojo bien caliente y toallas impregnadas de vapor bien caliente también. Aceptamos la primera vez  pero al recogernos en las siguientes salidas nos fuimos derechos al camarote a la ducha fría.

     El momento más emocionante fue la llegada a Abu Simbel. Nos sentamos todos en la proa para ir viendo los templos lentamente, primero pequeñitos y luego cada vez más grandes. ¡Qué impresionantes los colosos de Ramsés! En las paredes de la rampa de entrada los relieves representan a un lado a los esclavos asiáticos y al otro a los esclavos africanos, reconocibles estos últimos por los pendientes de aros. En el interior, relieves de la batalla de Qadesh contra los hititas en la que el faraón aparece con el "pseu", la doble corona, la blanca del Alto Egipto y la roja del Bajo Egipto. En lo más profundo, en lo más oscuro, Ramsés está sentado como uno más de los dioses junto a las figuras de Ra, Ptah y Amón. Y hasta allí penetra el sol al empezar el equinoccio de primavera y el de otoño.


         Menos monumental resultó ser el segundo templo, dedicado a una de las esposas de Ramsés, Nefertari. 

      En avión llegamos a Aswan para embarcar en el "Ramsés II, King of Egypt" y realizar un crucero de tres días por el Nilo. La primera parada fue en la orilla derecha en el templo de Kom-Ombo, de estilo greco-romano, dedicado a Sobeck, dios cocodrilo y a Haroeris, dios antiguo de la luz. Allí se encuentra el nilómetro, una especie de pozo que medía la subida del agua del río durante las inundaciones. Curiosos son los relieves de instrumentos quirúrgicos que atestiguan la avanzada cultura médica de los antiguos egipcios. En la calle nos vemos sorprendidos por un encantador de serpientes, que al hacer sonar su instrumento lograba que saliera  la serpiente de la cesta.

       Uno de los mejores templos conservados es el de Edfú. El segundo más grande después del de Karnak. Representa la típica construcción de pilonos, patios, dos salas hipóstilas, cámara de ofrendas, sala central y santuarios. En la parte exterior, entre el templo y el recinto amurallado, los relieves con inscripciones de temas religiosos. En el interior, en el patio, hay dos grandes halcones de 3,2 m de altura coronados con la doble corona del Alto y Bajo Egipto porque está dedicado a Horus. El mito de este dios es el del sol naciente que derrota a las fuerzas de la noche. Por otra parte se representa a Osiris en forma de hombre con los símbolos de la realeza, el cetro y el látigo. Habíamos accedido a este templo cruzando a la otra orilla del río y desplazándonos por la ciudad en calesas.
                                               
        Al otro día llegamos a Deir el Bahari, más que un templo es un hipogeo excavado en la roca, con una fachada construida en forma de terrazas de grandes dimensiones, con hileras de columnas unidas mediante rampas. Predomina la decoración de las fiestas en honor de Hathor, la diosa vaca que aparece en los capiteles con cara de mujer y orejas de vaca. Fue el lugar elegido por la reina Hasepshut para su mausoleo. El paraje es espectacular, como el de una caldera volcánica rodeada de altas colinas. Deir el Bahari literalmente significa "el convento del norte" y está situado frente a la antigua ciudad de Tebas.
                                

        Continuamos por la orilla izquierda del Nilo en autobús haciendo varias paradas. La primera ante los colosos de Memnón, únicos restos del templo de Amenhotep III. Uno de ellos, el Coloso parlante, es famoso porque de él salían unos sonidos que dieron lugar a leyendas, aunque se descubrió que obedecían a causas naturales de la variación de temperatura en las piedras. Cuando yo los vi, en 2001 eran dos estatuas sentadas de unos 18 m de altura que presidirían la entrada del templo. Posteriormente se han encontrado más, algo más pequeños, que están en restauración. La segunda parada fue en el Valle de los Reyes. Entramos en varias tumbas comprobando como se conservan la mayor parte de las pinturas. Me detuve en una que representaba la "sicostasia", pesaje del corazón del difunto; en un lado de la balanza el corazón y en el otro una pluma de ave antes de entrar en el reino de los muertos. Si la balanza no mantiene el equilibrio hay que esperar los castigos. La tercera  en el Valle de las Reinas.
        Por fin llegamos al esperado templo de Luxor  en el que participaron diferentes faraones, con sus dos altas estatuas delante del pilono. Estaban acompañados por dos grandes obeliscos de los que solo queda uno, el otro luce en la Plaza de la Concordia de París. Todo es monumental y las columnas, con los capiteles de flor de loto cerrada (lotiformes), otras con flor de papiro abierta (papiriformes), o con la flor cerrada (campaniformes). Se llega a través de la avenida de las esfinges.



Por la tarde, ¡ a las cuatro !, con un calor de muerte, entramos  en el templo de Karnak por la avenida de los carneros en doble fila. Es el gran templo del Imperio Nuevo. Para su construcción trabajaron más de 80.000 personas entre sacerdotes, guardianes, obreros y campesinos. Consta de cuatro patios, diez pilonos, salas hipóstilas, el lago sagrado y varios edificios.  Tras el primer pilono se accede al primer patio. Tras el segundo se llega a la parte más importante, la sala hipóstila con 134 columnas de 20 m de altura. Hicimos la experiencia de cogernos de las manos los nueve de Lorca y rodear la base de una de las columnas. Daba justito. Tras el tercer pilono el obelisco de Tutmosis I. Entre  el cuarto y el quinto Hatshepsut erigió dos obeliscos, con inscripciones en jeroglífico, uno de  ellos todavía está en pie con  30 m de  altura. Entre el quinto y el sexto la sala hipóstila de Tutmosis I y los colosos reales.  Más hacia el interior el lago sagrado cuya agua santa permitía purificarse a los sacerdotes antes del oficio. Nos recomiendan dar siete vueltas alrededor de una baja y gruesa columna sobre la que descansa un escarabajo  sagrado para obtener buena suerte.
          Desde El Cairo nos dirigimos a la pirámide escalonada de Sakkara y al resto del complejo de templos y tumbas de Zoser, cuya puerta de entrada conduce a un camino procesional formado por 20 columnas acanaladas, adosadas a pilares. En la tumba de Mereruka nos fijamos en la falsa puerta por donde tenía que salir el alma del difunto desde la cámara funeraria para dirigirse a las "estancias superiores". Mereruka fue visir del faraón Teti y supervisor de los sacerdotes de la pirámide entre otros muchos cargos. Son muy interesantes los relieves porque muestran la vida cotidiana de Egipto, con escenas de escribas, caza, pesca, agricultura, ganadería y diferentes tipos de animales. Próxima a Sakkara está Menphis, capital del Imperio Antiguo, en cuyo museo pudimos contemplar la gigantesca estatua de Ramsés tumbada en el suelo. En el exterior una esfinge menor de tamaño que la de Giza.
    ¡ Y qué decir de las pirámides de Keops (de 146 m de altura), Kefrén ( de 143,5), Micerinos ( la más pequeña) ! La primera estuvo recubierta de piedra pulimentada. Construidas con grandes bloques de granito, las terminaban con una punta de oro. Teniendo en cuenta que los egipcios no conocían la rueda, el traslado  de los bloques de piedra se realizaba en trineos, mojando el terreno por donde se deslizaban. Se utilizaban rampas de arena que iban aumentando según iba subiendo la pirámide. Son construcciones cerradas, sin puertas. Se entraba para no salir, por tratarse de un recinto funerario que responde a la creencia religiosa de otra vida después de la muerte. En los descubrimientos arqueológicos de 2002 encontraron la ciudad de los trabajadores cerca de las pirámides. Había huesos de hombres y mujeres al 50% , también de niños, animales, restos de comida, espinas de pescado y semillas. Los trabajadores recibían como paga sal, trigo y cebada. Todo ello vino a demostrar que no fueron esclavos los egipcios que construyeron las pirámides, como dijo un escritor griego de la época y que después difundirían las grandes producciones de Hollywood. Junto a las grandes las pequeñas pirámides de las reinas.



                                 

            Y por último  terminamos con la Esfinge, monumental escultura con cabeza humana  con el "nemes", toca característica egipcia, probablemente del faraón Kefrén, y cuerpo de león, de 20 m de altura. Fue moldeada en una roca del propio terreno, solo la cabeza y las patas fueron añadidas. Representa el poder del león  junto a la  fuerza de la inteligencia y su función es la de guardián.

Continuará.....

sábado, 28 de abril de 2018

EL Cairo



                                                      EL CAIRO  2001
                                                                                                "Cuatro mil años nos contemplan"
                                                                                                                     Napoleón Bonaparte

         Le había prometido a mi amiga Constanza un relato sobre mi estancia en la capital de Egipto dentro de un largo viaje que incluía dos cruceros, uno por el Nilo y otro por el Lago Nasser con visitas a ciudades y templos.
          El Cairo, con más de veinte millones de habitantes, es la ciudad más poblada de África, y por estar plagada de mezquitas lleva el sobrenombre de "La ciudad de los Mil Minaretes".
          Llegamos en avión procedentes de Luxor y nos dirigimos al Hotel Le Meridien Piramids de 5 🌟, a 1 km. de las pirámides pero a 13 Km. de la céntrica Plaza Tahrir o Plaza de la Liberación, donde tienen lugar todas las protestas ciudadanas.

Vista de las pirámides desde el Hotel
        Dejamos las maletas en la puerta y nos fuimos a comer a un restaurante cercano llamado "Cristos" en cuya entrada una mujer cocía panecillos ácimos en un pequeño horno moruno. Comimos, entre otras cosas, pescados del Mar Rojo y el típico "humus" de los garbanzos triturados en forma de una rica salsa.
      
       Con todo el calor de las dos de la tarde visitamos las pirámides. Me parecía un sueño, sí, un sueño maravilloso que jamás pensé que podría realizar. Mira, Constanza, cómo levanta la cara con  orgullo el camello. No es porque me lleve a mí, sino porque es "consciente" del lugar en que se encuentra. Puede que estuviera mirando a la Esfinge, palabra que viene del griego y que el árabe transformó con el significado de guardián (¿de las tumbas?).  La gran estatua tiene cuerpo y busto de mujer con su "nemes" cubriéndole la cabeza, cuerpo de león y alas de ave. Mide 57 ms. de longitud y 20 de altura. Mira hacia el este, por donde sale el sol.  Volvimos al hotel a deshacer las maletas con intención de cenar allí, pero no nos aclaramos con el inglés y salimos a buscar un restaurante por los alrededores. Encontramos un "Felfela" que es una buena cadena de restaurantes egipcios.

Junto a mi camellero

      El día siguiente por la mañana lo dedicamos a una excursión por Sakkara y Menphis, y por la tarde un recorrido en el autobús por los diferentes barrios de El Cairo. Cenamos en el más famoso de los Felfelas, el I, y para rebajar la comida nos propusieron un paseo por el bazar Khan el Khalili, posiblemente el más grande mercado del mundo, mayor que el Gran Bazar de Estambul. Conforme caminamos por las angostas callejuelas repletas de gente percibimos el bullicio de los vendedores. En un momento dado mi marido, despistado como el de Constanza, se coge del brazo de una señora creyendo que era yo. Me dio tal ataque de risa que  no podía sacarle de su error. Todos seguíamos a nuestro simpático guía, un joven llamado Abbas -que había estudiado español en nuestro país y que nos insistió en no confundir con nuestras "habas"- hasta el famoso café Fishawi (café de los helados), que se conoce más como Café de los Espejos. Es el centro de los intelectuales egipcios donde escribió alguna de sus obras el Premio Nobel de Literatura  egipcio Nagib Mahfuz. Data este lugar de 1773 y presume de no haber cerrado desde entonces ni de día ni de noche. Llegamos más de cien personas para acoplarnos en un espacio limitadísimo, pues tiene la forma de un pasillo de unos dos metros de ancho, con unas sillas que "fueron" de rejilla. Cuando ya parecía que no cabía un alfiler los camareros nos levantaban y con  unos centímetros por aquí y otros por allí metían una silla. En el espacio que ocupaban dos acabamos metiéndonos los nueve de Lorca, ¡ vamos, que ni el camarote de los Hermanos Marx! Además había que dejar sitio para las mesitas con bandejas de cobre para los tés. Los camareros se gritaban entre sí como si discutieran acaloradamente. Sin espacio material pasaban de un lado a otro con las bandejas cargadas de teteras, vasos, zumos y agua. Cualquiera pensaría que ya no cabía nada más. ¡Craso error! A continuación venían las "shishas", pipas de agua, y empezaba un ir y venir  de esa especie de serpientes coloreadas que iban de boca en boca llenándolo todo de mil aromas afrutados de tabaco.

Yo me atreví con una de manzana. Los camareros acudían con unos cacillos agujereados, llenos de brasas humeantes, para estar continuamente reponiendo el calor de las pipas y que no se apagasen. El ambiente se iba caldeando  porque el humo hacía irrespirable un espacio cuya temperatura no paraba de subir. Estábamos en agosto. Miraba a mi alrededor y yo dándole al abanico hasta el límite de mis fuerzas, veía a todos mis amigos sudando. Todo esto podría verlo en los grandes espejos que cuelgan de las paredes si no hubieran estado empañados. El olor, el humo,  el calor y el ruido formaban una mezcla tan explosiva que  hubo momentos que creí desfallecer. Me consolaba pensando que fuera la situación sería diferente y decidimos a base de mucho encono sacar nuestra mesita y las sillas a la calle. ¡Qué va! la anchura de la calle era de unos 3 m. y  en ella se amontonaban los puestos de souvenirs mientras la gente deambulaba para acá y para allá. Observamos el paso de vendedores ambulantes de relojes, carteras y todo tipo de objetos. De pronto me sorprendió un vendedor de animales disecados que levantaba una zorra de ojos brillantes. Por mi lado pasaba una mujer que nos quería vender yoyós iluminados. Había vendedores de todas las edades pero a mí me conmovió una niña de 9 años que nos ofrecía un paquete de clínex por una libra. Le di la libra y le dejé el paquete de clínex. Mientras tanto el tabaco y el güisqui que llevaban escondido los excursionistas disimuladamente para añadírselo al té  empezó a hacer su efecto desatando las lenguas con todo tipo de canciones más o menos obscenas, y hasta se lanzaron a bailar. Algunos no aguantaban más y se marcharon de compras por el mercadillo. ¡QUÉ ALIVIO!
      El bazar del Khan el Khalili es un mercado milenario que nunca duerme. Consta de más de 900 puestos con la más variada gama de objetos, desde especias hasta escarabajos de la suerte. Eso sí, hay que saber regatear y moverse por ese laberinto de callejuelas. Volvimos al hotel en taxi.
      A la mañana siguiente tocaba la visita al Museo de Antigüedades Egipcias. Tras las espera en una larga cola nos dimos de frente con la Piedra Rosetta, que toma su nombre de la ciudad egipcia donde se encontró en 1799 esta piedra de basalto negro, escrita en jeroglífico, demótico y griego, que permitió a Champolion el descifrado de los jeroglíficos tantos siglos considerados un misterio. El texto da noticia de un decreto de los sacerdotes de Menphis y corresponde al 196 a. de C. Pero era una réplica ya que para ver la auténtica tuve que hacer un viaje al Museo Británico de Londres unos años más tarde
     
        Yo tenía mucho interés en contemplar las esculturas que había estudiado mejor en el instituto que en la carrera  con aquella magnífica profesora que se llamaba Carmen Rey, pues sabía que no teníamos tiempo de verlo todo. Preguntando, preguntando -que las "profes" somos muy preguntonas- di con: El alcalde, que recibe ese nombre por llevar una vara en la mano; El escriba sentado, más pequeño que el del Louvre; el tesoro de Tutankamón, maravilloso, en especial la máscara, de la que me compré una pequeñita para mi colección; los retratos de la época romana pintados sobre los féretros, de un moderno realismo, encontrados en El Fayum; los canopes de alabastro donde se guardaban las entrañas de los momificados y la estatua de Akenatón, ese faraón con el síndrome de
Marfan, de ojos achinados y rostro delgado, cuyas anchas caderas le dan un aspecto afeminado (posible lipodistrofia muscular). De su esposa Nefertiti hay una bella cabeza, nada comparable con la extraordinariamente elegante que vi en Berlín.
      Por la tarde volvimos al Khan el Khalili a comprar camisetas para los nietos. Llegamos hasta la mezquita de Al Hussein, en cuyo mausoleo están depositadas las reliquias del hijo menor del Profeta, mártir de los chiitas. No se podía entrar porque había culto, pero nos sentamos en el bar de enfrente. Costó dios y ayuda conseguir una cervezas, aunque al final nos las trajeron de un hotel cercano, eso sí a precio de oro.
     No puedo olvidarme del tráfico tan caótico que había en esta urbe. Las pocas señales no se respetaban, por el contrario lo que primaba era el claxon. El primero que pitaba pasaba, lo que suponía un estruendo de pitidos muy considerable. A esto hay que añadir los lentos carros tirados por burros y los camellos. Milagrosamente no se producían accidentes.
       El último día algunos lo aprovecharon para ver Alejandría, nuestros amigos de Lorca se quedaron descansando en la piscina y yo hubiera deseado ir al Mar Rojo pero nadie más se apuntó. Mi marido y yo nos fuimos solos a la Ciudadela de Saladino con un taxista del hotel que apenas entendía inglés. Bastó el lugar y la hora de recogida. Es una magnífica fortaleza elevada sobre la gran planicie de la ciudad que incluye la Mezquita de Alabastro mandada construir por Mohamed Alí. El color blanco de sus cúpulas de alabastro le dan el nombre. Se construyó en el siglo XIX al estilo de las mezquitas de Estambul. Para entrar me tuve que poner un gran manto blanco que me cubría todo el cuerpo y  descalza. Ya sabéis aquello que decía Cervantes: "donde fueres haz lo que vieres". Lo mejor, las maravillosas vistas de la ciudad. En un edificio lateral está lo que fue residencia del último rey, Faruk, donde pudimos ver el reloj de pared regalado por Francia como recompensa por el obelisco que Egipto obsequió al país galo y que hoy luce en la Plaza de la Concordia de París.

        La tarde la pasamos en la piscina del hotel contemplando las pirámides, después en la tienda de recuerdos para agotar las monedas. Compramos de todo, papiros pintados para cuadros, escarabajos de lapislázuli, señaladores de libros, una pulsera y no sé cuantas cosas más. Terminamos comiéndonos unos pasteles en el hall mientras se celebraba una boda musulmana, probablemente de clase alta, por la indumentaria de los invitados. A los novios les tiraban monedas en vez de arroz.

        Recuerdo ese viaje como uno de los más interesantes que he podido hacer en mi vida. Conservo la chilaba que me compré para una fiesta árabe como una joya. Pero lo que me llamó enormemente la atención fueron las "modernas" sandalias doradas de Tutankamón con la tirilla entre los dedos, como las que llevo a la playa.
     
       Este viaje, querida Constanza, da para muchos relatos, los templos, los cruceros, el paisaje, el Nilo, la gastronomía, que abordaré  más adelante...

viernes, 13 de abril de 2018

Ramsés y la barca sagrada

    Ramsés y la barca sagrada

                                                                                                Dedicado a mi amiga " Constanza",
                                                                                                que es muy viajera...
 
      A las procesiones bíblico-pasionales de Lorca (Murcia) el Paso Azul ha incorporado el grupo egipcio de Ramsés en una barca solar llevada en andas por esclavos. Este ha sido el motivo que me ha llevado, entre otros, a investigar sobre este faraón.
      La barca solar es un elemento simbólico egipcio vinculado al ciclo del Sol, que cada mañana aparece por oriente y desaparece al ocaso por occidente. Comparado con el ciclo de la vida y la muerte, otra barca lo llevaría en un viaje subterráneo desde el anochecer hasta el amanecer para renacer de nuevo. Recordemos que todavía hoy decimos "salir el sol" y "ponerse  el sol", aunque sabemos que es un anacronismo y que quien se mueve es la Tierra. El dios Ra (el Sol) efectúa este viaje en barca, algo propio de una civilización fluvial en la que el río Nilo es no solo vía de comunicación sino fuente de alimentos. Para las divinidades los egipcios  organizaban grandes fiestas en las que los dioses eran transportados en barcas, e incluso en andas en forma de barca (como un dios en su barca desfila Ramsés en la procesión lorquina). El ritual mortuorio consistía en atravesar el Nilo con el difunto en una barca semejante a la de Ra, porque los egipcios de la antigüedad creían que el viaje de los difuntos en las barcas sagradas haría que sus almas vivieran eternamente.

     
      De los distintos faraones que llevaron el nombre de Ramsés nosotros nos referimos a Ramsés II, perteneciente a la XIX dinastía (siglo XIII a. de C.) e hijo de Seti I, a quien desde joven acompañó en sus campañas militares destacando posteriormente como un rey guerrero. De todas sus hazañas la más famosa fue la batalla de Qadesh al norte de Siria en el quinto año de su reinado con el fin de acabar con los frecuentes ataques hititas. El faraón con su ejército cayó en una emboscada aunque logró huir. Pero ya no pudieron tomar la ciudad hitita. Según los historiadores la cuestión quedó en tablas a pesar de que Ramsés se esforzó en que apareciera como una gran victoria egipcia y así está grabada en los relieves de los templos. Se utilizaba el relieve inciso, mucho más rápido y fácil que el altorrelieve o relieve real. Este faraón tenía una auténtica obsesión constructora y, aunque no levantó ninguna pirámide, decenas de monumentos a lo largo del Nilo dan fe de que fue el rey más famoso de Egipto y el templo más popular el de Abu Simbel, dedicado a los dioses Ra, Ptah, Amón y a él mismo como dios. Su nombre significa engendrado por Ra. En algunos relieves aparece amamantado por la diosa Isis porque estaba convencido -y quería convencer a los demás- de su origen divino.

     
      Para los egipcios el nombre era algo más que un signo de identidad, formaba parte de los cinco componentes esenciales que integraban al individuo. Aparecía escrito en jeroglífico dentro del cartucho. La propia magia del nombre bastaba para que, al ser pronunciado, se hiciese revivir a quien lo ostentó en vida. Ramsés siempre tuvo muy presente este principio religioso. En cuanto a su físico era inconfundible: labios carnosos, nariz aguileña que termina con una barbilla prominente y ojos rasgados no muy abiertos como escudriñando cuanto acontecía. Un rasgo de su egocentrismo radica en que, con una larga vida de más de 80 años, todas las estatuas lo representan en su juventud. Quizá por ser el más conocido de los faraones hay datos de sus decenas de reinas, concubinas y cientos de hijos, lo que le ha dado fama de mujeriego. Sin embargo la más querida  parece haber sido Nefertari ( de nefer, bella), Gran Esposa Real, que en el segundo templo de Abu Simbel su imagen es del mismo tamaño que la del faraón, algo inusual en Egipto.

            
      La prosperidad económica hizo que su reinado fuera una época de esplendor. Desde  el principio sintió una especial inclinación por Nubia (de nub, oro), país del oro por excelencia, considerado la carne de los dioses. Trasladó la corte primero a Menfis y después al delta del Nilo, alejándose de Tebas y del poderoso clero de Amón, especialmente de su sumo sacerdote. Tras 66 años de reinado murió y fue enterrado en el Valle de los Reyes (tumba KV7). La gran innovación operada en el Imperio Nuevo en lo concerniente a la funeraria real, consistió en separar el templo de culto  y ofrenda al Ka (la esencia vital) del faraón muerto, de su momia. Había que ocultar la tumba, por temor a  los ladrones y se buscó para ello un lugar apartado y seguro, no muy alejado del valle. Así nació el Valle de los Reyes al que llamaron "la gran pradera".
      Ya iniciado el siglo XXI emprendí un maravilloso viaje a Egipto y desde entonces o quizá antes, me atrapó la cultura faraónica, hasta el extremo que me puse a estudiar la lengua de los jeroglíficos con una gramática que me regaló un egiptólogo que llevábamos en la excursión, además de pasar a formar parte de la Asociación de Amigos de la Egiptología de Lorca. El avión que salió de Barcelona nos llevó hasta Aswan desde donde, después de ver la ciudad, nos embarcamos  en un crucero de cuatro días por el Lago Nasser en el "Príncipe Abbas". Íbamos recorriendo los templos rescatados de sus lugares de origen, posteriormente inundados por las aguas de la presa de Aswan. En el patio del templo del Wadi el Sabou  ya nos encontramos las primeras imágenes de Ramsés II en forma osiárica, con la barba vuelta hacia delante, que significa faraón muerto o un dios.
     Por fin llegamos a Abu Simbel para detenernos ante las cuatro enormes esculturas de Ramsés: Ramsés, sol de los monarcas; Ramsés, monarca de las dos tierras; Ramsés, amado de Amón y Ramsés, amado de Atón, de 20 metros de altura, mucho más que un canto al egocentrismo. Sobre la puerta, en la parte superior y bajo el friso de babuinos que saludan al sol naciente, una hornacina  cobija a Ra. Pero Ramsés está adorando su propio nombre utilizando la sílaba-signo del sol. En la primera sala interior vimos los relieves de sus hazañas militares, destacando la batalla de Qadesh, en la pared opuesta el faraón tomando una fortaleza siria y en el recóndito santa-sanctórum Ramsés como dios entre los dioses. Igual que ocurría en su lugar original -pues este templo fue salvado de las aguas de la presa- los días 20 de febrero y 20 de octubre la luz del sol al amanecer penetra hasta el interior del santuario. Al lado un templo menor está dedicado a  su esposa Nefertari, divinizada como la diosa Hathor, en cuya fachada aparecen seis estatuas colosales, las dos del centro y las dos de los extremos representan a Ramsés, las otras a su esposa Nefertari.

    
      Regresamos a Aswan en avión para un segundo crucero, este por el Nilo, de tres días, en el "Ramsés, King of Egypt" hasta Luxor. Otra vez nos volvimos a encontrar con el famoso faraón en el templo de la avenida de las esfinges. Aquí las ingentes estatuas de Ramsés están colocadas ante el gran pilono. Después de recorrer Karnak llegamos a El Cairo en avión y nos instalamos en el Hotel Pirámides, así llamado por su situación próxima a las famosas pirámides. Cuando las contemplaba pensaba ¿quién me iba a decir a mí cuando siendo adolescente desfilé en una carroza de pirámides vestida de egipcia que un día lejano yo, como Napoleón Bonaparte,  podría  decir que me contemplaban cuatro mil años de historia? Hicimos dos excursiones, a Sakkara y a Menfis. En la última nos reencontramos con Ramsés, esta vez en una estatua tumbada en el suelo. Dejo para otra ocasión el relato de los días que pasamos en la capital egipcia...

                 

viernes, 30 de marzo de 2018

Especulaciones científicas

                                     
                                                 
                                        Especulaciones científicas

    Deseo empezar con la frase con la que abre Carl Sagan "Los dragones del Edén": "Escribir un libro sobre un tema tan alejado de la propia especialidad es, en el mejor de los casos, aventurado". Mi curiosidad, aún siendo persona de letras dedicada a la enseñanza de la Lengua y Literatura españolas, me lleva a investigar, a interesarme por cualquier tema y en este caso en particular por la evolución del cerebro humano.
     Parece ser que la mayoría de los científicos están de acuerdo en que el Homo sapiens es el animal que posee el cerebro más grande en proporción al peso de su cuerpo. El cerebro de los mamíferos puede llegar a pesar de 10 a 100 veces más que el de los reptiles y mucho más que el de los peces. De las cuatro fases del proceso embrionario del cerebro humano, en la primera ( a las 3 semanas) y en la segunda  (a las 7 semanas) nuestro cerebro se asemeja  al de los peces y anfibios. No así en la tercera ( a los 4 meses) y la cuarta (al nacer). Según la científica Mara Diersen los reptiles disponen de un bulbo en el extremo cefálico de la médula que ordena la supervivencia sin interacción emocionante, mientras los primitivos mamíferos superponen estructuras que sustentan la capacidad emocional con el hipotálamo, lo que supone un cambio en su comportamiento: apego a las crías y tendencia a vincularse con los congéneres.
      Es muy probable que la nutrida población de grandes reptiles ha venido disminuyendo y que hace solo mil o dos mil años hubiera muchos más reptiles de gran tamaño de los que hay en la actualidad. No hay más que ver las leyendas populares que en diversas culturas relatan la lucha con dragones, como en el ejemplo de S. Jorge. En la Biblia se dice que en el paraíso había reptiles y que el primer acto de Adán, antes de la creación de Eva, fue poner nombre a los animales.
     Carl Sagan se pregunta si puede pensarse que "los dragones llegasen a constituir un gravísimo peligro para nuestros antecesores de hace millones de años y que el terror que suscitaban, junto con las muertes que causaban impulsaran la evolución del intelecto humano". Original su teoría de que el temor a las caídas guarde relación con nuestros orígenes arbóreos, temor que compartimos con el que sienten otros primates: chimpancé, orangután ( hombre de la selva en la lengua malaya) y macaco. Para el que vive en un árbol, el modo más fácil de morir es olvidarse del riesgo que corre de caerse.  
     El volumen del cerebro del hombre es aproximadamente de unos 1,375 cm cúbicos, pero hace cinco millones de años, unos antropoides que ya caminaban sobre dos patas tenían un cerebro de 500. El bipedismo, por tanto, fue anterior al desarrollo del cerebro humano. Cuando este alcanzó los 700 cm cúbicos fabricaba herramientas, porque, como decía Charles Darwin, andar sobre dos patas deja en libertad las manos. A propósito de las manos señala Sagan en el uso de la mano derecha y de la izquierda que en la mayoría de las lenguas el término "derecho" se equipara a legalidad, conducta correcta, principios morales y masculinidad, mientras que "izquierda" es sinónimo de cobardía, debilidad, objetos turbios y feminidad. Se podrían sugerir diversas explicaciones, los nobles se sentaban a la derecha del rey, los  buenos están sentados a la derecha de Dios Padre... El citado científico inglés lo relaciona con el papel higiénico en las sociedades preindustriales, pues mucha gente usaba la mano izquierda para, después de excrementar, usar la higiene personal. Se intentaba evitar enfermedades infecciosas y contagiar a los demás, teniendo en cuenta que se saluda y se come con la mano derecha. Incluso hubo un tiempo en que se castigaba a los niños que no seguían esa costumbre. Lo cierto es que no está claro por qué se prefirió la derecha a la izquierda. ¿ Porque hay más individuos diestros? Los zurdos solo suponen el 10%. Algunos indicios sugieren que tal vez se da en el ser humano una polarización de índole genética que predispone a usar la mano derecha.
     Volviendo al cerebro, el aumento de su volumen ha consistido principalmente en un incremento de  la corteza cerebral que aproximadamente ocupa el 80%. Además se ha comprobado que hay asimetría entre los dos lados del cerebro, el lado izquierdo es mayor que el derecho, ¿probablemente por su relación con el lenguaje? Pero hace entre 80 mil y 60 mil años o quizá menos, algo ocurrió en nuestro cerebro, un cambio que no tuvo nada que ver con el tamaño pero que nos hizo finalmente diferentes. Hay quien lo ha atribuido a un cambio en la dieta, más carne pero especialmente cocida que ablanda los alimentos y algunos con poderes curativos. Esto supuso un alargamiento de la vida de los mayores ya sin dientes. Se podría decir que el fuego, la escritura y la rueda fueron los tres pilares de la civilización. El fuego además se convirtió en una fuente de luz y de calor. Hay quien piensa que
la herramienta más importante que desarrolló el descubrimiento del fuego fue el cerebro humano. Recordemos el mito de Prometeo que robó el fuego a los dioses para dárselo a los hombres, lo que le valió el castigo de Zeus que lo encadenó a una roca donde cada día venía un águila a devorarle el hígado inmortal. Hércules mató al águila y lo liberó. A continuación Prometeo se reconciliaría con Zeus y entraría en el Olimpo.
   

lunes, 12 de marzo de 2018

Un día en Mazarrón

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      Un  día  en  Mazarrón

                Con un grupo de amigos aficionados a la arqueología he pasado un día recorriendo Mazarrón y su Puerto.
                Me hacía ilusión volver a ver la Isla frente a la cual estaba ( ya no está) una vieja casita de dos plantas, donde, de pequeña, pasaba los meses de julio y agosto. Aseguraba mi padre que los niños teníamos que tomar el yodo del mar. El se quedaba en Lorca trabajando, de "rodriguez" como se decía entonces. 
                Llegamos en primer lugar a Mazarrón, nombre que procede de la antigua Almazarrón, que a su vez viene del árabe" al-mezer" ( ocre o rojo ) por el color de la minería de la zona. Me sorprende encontrarme con una ciudad más grande de lo que imaginaba. Visitamos la iglesia-convento de la Purísima Concepción porque había leído en internet todo lo relacionado con la Virgen de Bolnuevo, una leyenda de finales del siglo XVI sobre los desembarcos de naves berberiscas de auténticos piratas que asolaban las costas mediterráneas. La intercesión de la Purísima les obligó a retirarse. Para la seguridad de la zona se construyeron torres de vigilancia. En el Puerto de Mazarrón pudimos ver una de ellas, la torre de la Cumbre o de Santa Isabel, de planta circular y construida sobre un promontorio hoy rodeada de edificaciones.
              En el siglo XVII se fundó un convento en la iglesia de la Purísima Concepción que posteriormente se amplió en el siglo XVIII , conservándose cúpulas laterales aún hoy de la primitiva ermita. Destaca la decoración de los techos, y en especial el camarín de la Virgen. Fuera, en la placeta, los puestos del mercado de los sábados con sus cajas de frutas, macetas, bolsos, zapatos y los buenísimos tomates de la zona.
              Muy cerca de allí admiramos el bello edificio del Ayuntamiento, de estilo modernista, construido en el siglo XIX, cuya  fachada, de elegante arquitectura, aparece coronada por un bonito templete con cubierta de zinc. Entramos en el Salón de Plenos decorado con un bellísimo artesonado, igual que la rica decoración , las cortinas y el mobiliario de la época. Aunque el salón esta presidido por una fotografía del Rey Felipe VI hay dos grandes cuadros al óleo a cada lado del rey, uno de D. Juan Carlos y otro de Alfonso XIII.
              Terminamos la mañana con la visita al Centro de Interpretación  del Barco Fenicio. Sabía, porque lo había visto fotografiado en el Museo Submarino de Cartagena, que existía un barco fenicio en la playa de la Isla de Mazarrón, casi completo, conservado in situ con su carga de mineral de plomo y el ancla. Pero no se puede ver porque está protegido por una estructura metálica. Del otro barco fenicio solo se conservan la quilla, algunas cuadernas y trancas. Ninguno se puede sacar del mar porque se rompería, quedan sumergidos a la espera de que nuevas tecnologías lo permitan. En el Centro de Interpretación se exhiben fotografías y una reproducción de un barco fenicio.
             A la hora de comer nos  dirigimos a un buen restaurante en el Puerto para degustar los productos de la tierra y el mar, especialmente el gallopedro.
              Después de un breve paseo entramos al Museo Factoría Romana de Salazones. En el siglo I a. de C. en las costas del sur de la Península y norte de África se continuó la tradición fenicia de los salazones. Se conservan las piletas o tanques de salazón de pescado, unas cubetas en las que se maceraba el pescado con sal en un proceso que duraba de 20 días a 3 meses. Las mismas piletas se utilizaban para fabricar salsas de pescado de las cuales la más famosa y que alcanzaba un precio elevado en los mercados romanos era el garum, utilizado para potenciar el sabor de los platos. Se batían todos los ingredientes hasta formar una pasta  que en época de calor se filtraba . El líquido  obtenido era el garum , y el resto se consideraba de menor calidad. En el museo se conservan los variados modelos de ánforas en que se transportaban los salazones que llegaban por barco a las ciudades del imperio romano.
                Nos quedaron cosas por ver, así que tendremos que volver otro día.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Las amigas

                                                Las  amigas


           La palabra amistad, como tantas otras, viene del latín " amicitia", afecto puro, desinteresado y recíproco. Es un concepto muy distinto según la valoración de cada uno, e incluso de la edad en que conocemos  a la amiga. Tengo amigas del colegio, del instituto, de la universidad, de las clases de gimnasia, de mi profesión de enseñante, de ser las esposas de amigos de mi marido...etc.
           Buscando dichos o frases sobre la amistad me he encontrado con algunos en los que coincido  y otros con los que no. Por ejemplo: "la risa es esencial para una buena amistad", desde luego que sí. Cuando nos reunimos a tomar café un pequeño grupo de antiguas profesoras del instituto  nos reímos con ganas contándonos las cosas graciosas que nos han pasado y procurando olvidar nuestros problema. Por el contrario, eso que se dice de que "los amigos son la familia que se escoge" no lo creo mucho. Hay una parte que corresponde al azar, alguien que se cruza en tu camino. No recuerdo haber escogido a mis amigas. ¿ Fueron las circunstancias? ¿la afinidad de caracteres? No sé, espero que alguna amiga me lo aclare.
           Muchos son los filósofos, científicos y escritores que se han interesado por este tema desde la antigüedad hasta hoy. ¡Qué sabio Confucio ¡ para el que la amistad  no dependía del espacio y el tiempo. Un buen ejemplo es el del reencuentro con mi amiga de la universidad Mari Toñi. Vivo en Lorca y a raíz de los terremotos de mayo de 2011 me buscó sin tener ni mi teléfono ni mi dirección cuando supo por los medio de comunicación que habían muerto 9 personas. Después de más de 40 años encontró en el listín de teléfonos el número de mi hijo Juan que habiendo abreviado el apellido de su padre aparecía el mío. Desde entonces mantenemos una comunicación casi diaria por internet. Ella me animó a escribir en un blog. Con alguna frecuencia nos reunimos a comer en Murcia, donde vive, con otras compañeras. Aquí me vienen a la memoria las palabras de Ruyard Kipling " no hay mayor placer que el de encontrar un viejo amigo, salvo el de hacer uno nuevo", pero me gusta más el dicho latino "verus amicus nunquam amici oblisviscitur". Para los que hayáis olvidado el latín  o para los que nunca lo estudiasteis quiere decir que "el verdadero amigo no se olvida jamás del amigo". Pero alguno debió salirle "rana" a Confucio cuando afirmaba que "el silencio es un verdadero amigo, que nunca traiciona"
             De los filósofos griegos  Aristóteles en su "Ética a Nicómaco" opinaba que la amistad " es lo  más necesario para una vida feliz". En términos parecidos habla Platón del concepto de amistad de Sócrates en el diálogo "Lisis".
              En el mundo romano Cicerón escribió "De amicitia" en un diálogo conocido como "Laelius" que asegura que la única amistad posible es entre iguales y pondera la importancia de la misma para la felicidad humana.
             Leyendo las "Lecciones de ética " vemos que para Kant la amistad moral exige una confianza absoluta de tal manera que  "dos personas deberán compartir no solo sus puntos de vista sino también sus juicios secretos" y añade  que " tal dispositivo de virtudes resulta escaso, raro ".
             Laín Entralgo en la Revista de Occidente de  1972 define la amistad como "la donación de una parte de la propia intimidad".
               Merecería un estudio aparte las parejas de amigos en la literatura. Yo señalaría dos, Aquiles y Patroclo, D. Quijote y Sancho. Aquiles llora la muerte de Patroclo y Sancho la de D. Quijote.
              También han escrito sobre la amistad Albert Camús, Borges, Alberto Moravia, Ralph Waldo Emerson  y tantos otros que sería largo enumerar. Hay quien habla de la gran Amistad con mayúscula señalando que es rara, única y solo se da una vez en la vida, "tu alma gemela". Yo fui muy afortunada al disfrutar de este tipo de Amistad con mi hermana menor, ya desaparecida, Pili. Teníamos los mismos gustos, a mi me interesaba la historia aún habiéndome licenciado en literatura, y a ella le gustaba la literatura aún habiéndose licenciado en historia. Hicimos viajes juntas y nos divertíamos con cualquier cosa, nos encantaban los museos  y desayunar en las cafeterías de la plaza Belluga contemplando la fachada de la catedral. Vuelvo al latín "verus amicus est tanquam alter ídem" (un verdadero amigo es como un otro yo).
           Tan importante es la relación de amistad que la Asamblea General de la Naciones Unidas ha declarado un Día Internacional de la Amistad, el 30 de julio.    

sábado, 17 de febrero de 2018

Escapada a Londres (Modigliani)

                                           


                                        Escapada a Londres para ver la Exposición de Modigliani

           Mi hija Carmen ( a la que le encanta Amedeo Modigliani) y yo hicimos una breve escapada al Tate Museum moderno de Londres  para ver la exposición temporal de este artista, los días  10, 11, y 12 de febrero de 2018. Había obras traídas de varios lugares del mundo, algunas de colecciones particulares difíciles de contemplar.
           Aunque nacido en Livorno (Italia) Modigliani sabía que solo en un lugar  podía desarrollar su carrera, París, y allí se dirigió a los 20 años (1906). De familia de judíos sefarditas, sufrió el antisemitismo de la época. Vivió  la bohemia de Montmartre junto a otros artistas como Picasso (del que se exhibe un retrato con cierto tono de caricatura que puede delatar la mala relación que hubo entre ellos al competir como primera figura del mundo del arte). Es la época en que se inicia en los desnudos femeninos. Después se trasladó a Montparnase (1909).
           De 1911  a  1913 se dedicó casi exclusivamente a la escultura para lo cual hacía primero el dibujo, tal y como vimos en sus cariátides, las clásicas figuras femeninas que con los brazos en alto sirven como soportes arquitectónicos. Las caras recuerdan las máscaras del arte africano, influido por su amigo Paul Guillaume promotor de arte africano. A la exposición se han traído siete cabezas en piedra en las que se aprecian las características que dominarán en sus retratos femeninos: alargamiento de los cuellos, de influencia egipcia (recordemos a Nefertiti), formas curvilíneas, ojos ovalados, almendrados, casi japoneses y , a veces, cerrados.
           De los retratos realizados a sus amigos artistas, poetas, músicos y escritores, yo destacaría el de la escritora y editora Beatrice Hastings, su amante desde 1914 a 1915, con el título de Madam Pompadour, y el que titula "Mujer española" que tiene los rasgos de Concha Piquer. En 1916 reanuda los desnudos femeninos con modelos a las que pagaba 5 francos la hora por posar, el doble que una trabajadora de una fábrica. El cuadro "Desnudo sentado en un diván ( La bella mujer romana)" de 1917  se ha convertido en el icono de la exposición  y aparece en la mayoría de los souvenirs. Algunas de estas modelos imitaban a las actrices cinematográficas que tan famosas se hacían durante la Primera Guerra Mundial. Estos desnudos se consideraron en su tiempo indecentes por mostrar el vello púbico, pues tradicionalmente los desnudos se pintaban exentos de vello.
        En cuanto a los retratos masculinos resulta muy original el pintado por ambos lados: en uno "El violinista", en el otro el escultor Constantin Bracusi, ambos jóvenes, con barba y ojos entornados, dominando el color azul. Muy interesante resulta el pequeño autorretrato como Pierrot, el personaje de la comedia dell'arte italiano.
        En los últimos meses de la Primera Guerra Mundial se instala en Niza como muchos de sus amigos pintores, incluso su nueva amante, la pintora Jeanne Hébuterne, quizá el rostro más repetido. En ausencia de modelos profesionales pintó niños, algunos de los cuales se muestran en esta exposición, como el chico del sombrero y el chico en pantalones cortos, donde vemos la influencia de los colores mediterráneos.
          La tuberculosis lo mató a los 35 años cuando sus cuadros empezaban a cotizarse. A los pocos días Jeanne, embarazada, se suicidó. El éxito le vino después de su muerte, llegando a subastarse en 2015 un cuadro por 150 millones de dólares.

viernes, 2 de febrero de 2018

El epíteto épico

                                                        El epíteto épico

                 Leyendo "Una columna de fuego" de Ken Follet me he encontrado con el personaje del duque Francisco  el Acuchillado, así llamado por haber recibido en la cara una herida  combatiendo contra  un cuerpo de alemanes aliados con los hugonotes (nombre que recibieron los protestantes franceses). Entonces recordé la importancia del epíteto épico, apelativo que alterna con el nombre del personaje o lo acompaña. Es un sintagma que suele ir detrás, y que se puede referir a personas, divinidades, personajes históricos, reyes, santos, guerreros o héroes. Como adjetivo o participio su finalidad no es especificar sino caracterizar al nombre. El epíteto épico empezó siendo una fórmula propia de la literatura griega épica a través de la cual se iba recordando al lector de forma reiterada cualidades definitorias de personajes, e incluso de ciudades. Los abundantes epítetos de la Ilíada y la Odisea demuestran el influjo de la tradición oral, que utilizaba la repetición continua de muchos segmentos como un recurso nemotécnico. En general el epíteto épico se emplea también para producir un efecto estético convirtiéndose en una figura retórica. Frecuentemente en la poesía arcaica griega se empleaban más para los hombres en la épica y para la mujeres en la lírica.
                        Ejemplos:
                        Ulises, el ingenioso, el fecundo en ardides.
                        Afrodita, amante de la risa.
                        Agamenón, el que tiene ojos de perro y corazón de ciervo, domador de caballos.
                        Andrómaca, la de níveos brazos.
                        Apolo, el que hiere de lejos, el más fuerte de todos los dioses, el del argénteo arco.
                        Los aqueos, de hermosas grebas.
                        Aquiles, el de los pies ligeros,
                        Atenea, protectora de la ciudad,
                        Aurora, la de rosados dedos.
                        Briseida, la de hermosas mejillas.
                        Héctor, el de tremolante casco.
                        Patroclo, de corazón valiente.
                        Poseidón, que ciñe y bate la tierra.
                        Tetis, la de argénteos pies, la de largo peplo.
                        Zeus, el de las sombrías nubes.
                        Las troyanas, de profundo seno.
                        Hera, de ojos de novilla, de grandes ojos.
         El epíteto "de largas alas" es uno de los más empleados, llegando a ser imitado de la épica por los líricos. Ejemplo: Hermes, el de las sandalias aladas. Pero el que se repite  con más frecuencia es el relacionado con el cabello en especial el rubio.
                          ,Ejemplos:
                           Los aqueos, de larga cabellera.
                           Atenea, de hermosa cabellera.
                           Elena, de largo pelo.
                           Tetis, de hermosas trenzas.
         Hesíodo en su "Teogonía" llama a Dionisio, el de aurea cabellera. Aunque el epíteto épico de los cabellos dorados es mayoritariamente aplicado a las mujeres como a Elena, cuyos cabellos rubios eran llamativos dentro de la cultura mediterránea, para Homero son rubios todos los aqueos. También en la lírica arcaica es uno de los atributos más  señalados. Rubios eran Atenea, Eros, Apolo, Artemisa, Afrodita, Casandra, Patroclo, Aquiles, Áyax, Penélope, Telémaco, la esclava Briseida, todos los argonautas...etc. El simbolismo del color rubio es debido a que era propio de dioses y héroes, privilegio que venía del color solar y del trigo. Pero no todos los protagonistas eran rubios. Héctor es moreno. Y no solo el color del cabello eran prueba de ascendencia divina, sino también la piel blanca y los ojos claros. La palabra "iris" referida a la parte de color del ojo es griega y hace pensar en ojos azules, verdes y grises. Los primitivos invasores que llegaron a Grecia eran del norte y de Centroeuropa y se convirtieron en la clase dominante.
          El epíteto épico continuó en los Cantares de Gesta medievales, extensa literatura que narra las hazañas de un héroe que representa las virtudes de un pueblo y que los juglares recitaban de memoria.
           Ejemplos:
           El Cid, el de la larga barba, el que en buena hora nació, el que  en buena hora ciñó espada.
           Doña Jimena, la mujer honrada.
           Martín Antolínez, el burgalés de pro.
           Alvar Fáñez, el del diestro brazo.
 Y llega al renacimiento  con D. Quijote, el ingenioso hidalgo, el caballero de la triste figura.