PARTE I.- HISTORIA DE LA MELODÍA O PARTITURA.
La actual melodía del himno de España, en “Si bemol mayor”, también llamado “Marcha Real” o “Marcha Granadera” o “marcha de Ganaderos”, no tiene un origen demostrable, sino varias teorías acerca del mismo:
Primera.- Para algún
especialista, existe insoslayable similitud entre la Marcha y una pieza musical
(Nuba) del músico árabe saraqustí (o sea, nacido en la taifa de Zaragoza) Ibn
Bayyah (Avempace), de finales del siglo XI o principios del XII.
Recientemente, el portal Webislam
de conversos españoles al Islam, ha publicado la partitura de la Nuba
al-Istihlál de Avempace (siglo XI), con arreglos de Omar Metiou y Eduardo
Paniagua, la cual tiene compases asombrosamente parecidos a la marcha
granadera.
Segunda.- La cantiga número 42 de
Alfonso X el Sabio (segunda mitad del siglo XIII). En ella hay una cadena de
compases que pudieron inspirar al desconocido autor de la Marcha de Granaderos.
Tercera.- La “Pavana Real” de
dieciocho acordes. Fue encargada por un capitán de la guardia real de Fernando
“el Católico”, llamado Gonzalo de Ayora (natural de Córdoba), como pieza
musical de marcha militar que debía acompañar a la entrada de los reyes en
determinados actos.
Cuarta.- El regalo de Federico
III “el Grande” de Prusia. Esta tesis, hoy completamente refutada por los
expertos, es la que atribuye la creación a un inexistente regalo del rey
prusiano a Carlos III.
Quinta.- Algunos historiadores
subrayan las similitudes entre la Marcha y algunos aires militares de la época
del emperador Carlos I. Existen opiniones que apuntan a que el origen del himno
oficial podría estar en ellas.
SEGUNDO. LA ORDEN DE FERNANDO VI.
En 1741 el rey de España Fernando VI de Borbón ordenó unificar y reglamentar los “toques de la guerra” en su ejército. Entre tales toques había uno singularmente apreciado del que se decía: “Siempre que cualquiera tropa marche con las formalidades correspondientes, tocarán marcha los tambores que haya en ella; y si los granaderos marchan solos, utilizarán entonces la “Marcha Granadera”.
La unificación se terminó en 1751
en un documento en el que se explicitaba la existencia de esta “Marcha de
Granaderos”, pero no se acompañaba su partitura.
TERCERO. EL IMPULSO POPULAR.
CUARTO. LLEGA CARLOS III
El mismo Carlos III, en 1793,
decidió conceder a nuestra Armada Real, como pabellón de guerra distintivo, la
actual bandera de España, la inigualable rojigüalda.
Medio siglo después, la enseña
fue definitivamente elevada a bandera de toda España (por tanto, no solamente
de sus ejércitos) por Real Decreto de 13-X-1843, firmado por la reina Isabel
II.
4.2.- En 1769 se editó un
“Cuaderno Impreso” conteniendo instrucciones respecto de dónde y cuándo
interpretar los diversos “toques de guerra”, siempre a pífano y tambor. Allí
vuelve a aparecer la “Marcha de Granaderos”, a la que se añaden dos clarinetes
y de la que se menciona, como “concertador” (no compositor) al mismo Manuel
Espinosa de los Monteros.
“A Espinosa se le reconoce en la
citada portada del cuaderno como concertador”, añade el historiador del Bosch
en su obra sobre nuestro himno.
4.3.- En 1770 Carlos III la
declaró oficialmente “Marcha de Honor”, esto es la que debía protocolaria y
obligatoriamente tocarse a la entrada de los reyes en los actos oficiales, lo
que nuevamente satisfizo al pueblo llano, que ya había interiorizado la
composición como uno de los símbolos de la nación.
QUINTO. LA GUERRA DE LA
INDEPENDENCIA.
Durante la guerra de la independencia, el pueblo español usó insistentemente los colores de la rojigualda y el “Si bemol mayor” de la Marcha de Granaderos como símbolos de resistencia patria.
En 1815, recién terminada esta
Guerra de la Independencia contra Francia, y coronado Fernando VII de Borbón,
el Gobierno de Madrid ordenó por decreto que esta Marcha de Honor o “Marcha
Española” fuera la única a interpretar cuando cualquier unidad militar rindiera
honores. Por tanto, y despreciando cualquier aportación músico-militar francesa
de la época de José I Bonaparte, la tonada saltó del pedestal de la realeza al
del brazo defensor de la nación, el ejército.
Paradójicamente, durante el
Trienio Liberal (1820 – 1823) el rey Felón Fernando VII firmó el decreto de
7-IV-1822 por el cual “Se tendrá por marcha nacional de ordenanza la música
militar del himno de Riego que entonaba la columna volante del ejército de S.
Fernando mandada por este caudillo”
Y el mismo Fernando VII prohibió
el mismo himno de Riego durante la durante la Década Ominosa (1823 1833),
reponiendo la Marcha Real, como luego ratificó su hija Isabel II.
SEXTO. ANÉCDOTA RUSA.
En 1857 el compositor romántico ruso Mily Balakirev, integrante del llamado “Grupo de los Cinco” (Músorgski, Rimski-Kórsakov, Borodín, Cuí y el propio Balakirev, maestro de los demás), compuso una “Obertura sobre el tema de una marcha española”, conteniendo maravillosas variaciones sobre la dicha Marcha de Granaderos. Dedicó la pieza a una tal Ludmila Iwanowna Schestakowa.
SÉPTIMO.- CONVULSO SIGLO XIX.
Con el triunfo de la Revolución “Gloriosa” en 1868, la reina Isabel II se exilia y los generales progresistas Prim, Serrano y Topete toman el liderazgo de Gobierno y Parlamento, disponiéndose a intentar defenestrar todos los previos símbolos nacionales, entre ellos la Marcha Real.
Por eso en 1870 se convocó un
concurso público para fijar por decreto un nuevo himno de España “a paso
regular en compas de compasillo, de estilo brillante y majestuoso”; el ganador
sería galardonado con “una distinción honorífica y dos mil pesetas”.
Concurrieron cuatrocientas cuarenta y siete melodías firmadas, por ejemplo, por
Tomás Bretón, Ruperto Chapí, o Federico Chueca, El jurado estuvo formado por
músicos de renombre: Miguel Hilarión Eslava, Francisco Asenjo Barbieri y
Pascual Juan Emilio Arrieta. El concurso fue declarado “desierto” por falta de
calidad en las obras presentadas. Dijo el tribunal: “en los cantos nacionales,
a pesar de su mayor o menor bondad artística, entra por mucho la significación
que les presta la costumbre o el capricho de los pueblos”.
La Primera República (1873 –
1874) no adoptó oficialmente, como himno de España, el de Riego, a pesar de lo
que algunos creen.
OCTAVO.- RESTAURACIÓN BORBÓNICA Y
FIN. LA ACTUALIDAD.
8.1.- La Real Orden Circular de 27-VIII-1908, de Alfonso XIII, dispuso que, como partitura, se utilizara la realizada por Bartolomé Pérez Casas, Músico Mayor del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos; uno de cuyos alumnos, el célebre compositor militar español Germán Álvarez Beigbeder compuso una versión de gran solemnidad.
8.2.- Durante la Segunda
República tampoco se adoptó como himno oficial el “Himno de Riego”, sin
perjuicio del gusto de los ciudadanos republicanistas que espontáneamente lo
interpretaban.
Dada la polémica surgida, autores
como Pío Baroja lo denostaron (al de Riego) por considerarlo chabacano e
impropio de los ideales de la nueva República.
8.3.- Tras la Guerra Civil (1936
– 1939), el Régimen de Franco aceptó la Marcha Real como Himno Nacional.
PARTE II. HISTORIA DE LA LETRA
DEL HIMNO.
Debido a su origen, mezcla de lo regio, lo militar y lo popular, el Himno Nacional no ha tenido jamás letra.
Y, en mi opinión ni falta que
hace.
Otros himnos carentes de letra
son el de San Marino, Bosnia y Herzegovina y Kosovo.
Cuestión distinta es que se hayan
escrito letras muy diversas para acompañar al españolísimo “Si bemol mayor”.
Seguidamente va una lista de
ellas:
1.- 1843. El dramaturgo de origen
argentino Ventura de la Vega escribió la primera de que se tiene conocimiento.
2.- 1927. Eduardo Marquina dio
forma a unos versos para conmemorar las bodas de plata en el trono de Alfonso
XIII.
3.- 1928. El poeta andaluz José
María Pemán compuso un poema por encargo especial de Miguel Primo de Rivera que
se convirtió en la letra del himno oficializada por el Movimiento de Franco.
4.- En 1950 la muy utilizada
“Enciclopedia Álvarez”, que era el libro de texto de todos los jóvenes
estudiantes de España durante la posguerra, insertó un texto como letra de la
Marcha Real
5.- En la última década del siglo
XX los escritores Jon Juaristi, Luis Alberto de Cuenca, Abelardo Linares y
Ramiro Fonte compusieron una letra para la Marcha Real, bajo encargo del
entonces presidente del Gobierno, José María Aznar.
6.- En 2008, una poesía de
Paulino Cubero, por encargo del Comité Olímpico Español fue presentada sin
demasiado éxito.
7.- En 2012 el partido político
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía hizo pública una versión escrita por
Joaquín Sabina.
8.- En 2018 la cantante Marta
Sánchez, cantó inesperadamente, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el Himno
Nacional con una letra por ella escrita que causó cierto revuelo social.
En mi opinión no cabe censurar a
Marta Sánchez.
a).- En lo interno. Si en su
conciencia interna pretendió lucro, sea directo o sea indirecto
instrumentalizando al Himno por vía de famoseo-disfrazado-de-trending-topic, es
algo insondable, pues pertenece a su fuero interno. Hay un dato: nada cobró,
frente a aquellos que sí lo hicieron en los momentos que hemos repasado.
b).- En lo externo. Discrepo de
quienes hacen comparaciones con otras letras o con otros autores, más o menos
sólidos. Ahí van mis argumentos:
b.1).- Si no hay un autor claro
de la música … ¿Por qué ha de haber un autor consagrado para la letra?
b-2).- El LO-LO-LO-LO es
maravillosamente surrealista, y el surrealismo es consustancial a lo español.
b-3).- Marta Sánchez ha vendido
más de diez millones de discos, lo que la convierte en una “grande” de la
música ligera española. A mí me va más el rock, pero reconozco su talento
interpretativo.
b-4).- La Marsellesa, Himno
Nacional francés de mundial fama, fue compuesto por un músico militar del que
nada se sabe … y mira la fama que alcanzó su única obra. El pueblo francés
reconoció la tonada como símbolo de sus aspiraciones, y ahí la tienes.
El pueblo español ha venido
reconociendo en su bandera rojigualda y en su Marcha Granadera dos iconos
representativos de su LO-LO-LO-LO … o al revés … que es lo que mola del
surrealismo.
Así pues, olé-olé Marta Sánchez
(para mí).