jueves, 27 de octubre de 2022

A la busca del tiempo pasado........no perdido

                                              A la busca del tiempo pasado.......no perdido

           Después de haber proyectado varias veces un viaje a Écija con mis hijos y nueras para recordar los años que vivimos allí siendo ellos pequeños, y verlo frustrado por distintos motivos, nos decidimos a coger los coches y atravesando las provincias de Almería, Granada, Málaga y Sevilla, a llegar a nuestro destino. Pasamos por paisajes áridos, por tierras de labranza, pero sobre todo por hileras e hileras de olivos. Todavía resuenan en mis oídos los versos de Miguel Hernández  dirigiéndose a los andaluces de Jaén                                                Aceituneros altivos                                                                                                                                       Decidme en el alma quién                                                                                                                             Quién levantó los olivos.                      

         Paramos a desayunar a la altura de Granada, en Chauchina, restaurante Marinetto, como tantas veces solía hacer papá cuando iba todos los fines de semana durante dos años para ver a su adorada familia. Y yo recuerdo los versos de Federico García Lorca

                                                                          El campo                                                                                                                                                        de olivos                                                                                                                                                        se abre y se cierra                                                                                                                                          como un abanico.

            Es el hotel Ciudad del Sol, en el que nos hospedamos mi marido y yo cuando hace 48 años quisimos ver la ciudad que yo había elegido tras aprobar las oposiciones de Agregados de Instituto, para buscar casa. Una vez que dejamos las maletas en nuestras habitaciones, nos fuimos derechos a las casas de Vittorio, como se llamaban los edificios de pisos donde estaba el que alquilamos, muy cerquita, como dirían los ecijanos con el uso del diminutivo afectivo. Alguno de mis hijos estaba dispuesto a subir porque se veía habitado (con ropa tendida en el balcón), pero al recordar que era un cuarto sin ascensor, nos conformamos con hacernos unas fotos en la puerta de la calle, y por detrás, junto a lo que fue un gran patio donde se ponía la feria, ahora casi ocupado por edificaciones. Todo lo demás estaba igual, incluido el Centro Médico al que alguna vez acudimos. Cogimos la calle principal, CERVANTES, hasta acercarnos a mi Instituto S. Fulgencio donde yo impartí clases de Lengua y Literatura españolas durante dos años. Al ser sábado, estaba cerrado y me limité a echar unas fotos para el recuerdo. Volvimos a la calle del Manco de Lepanto y nos detuvimos en la librería Serrano, donde comprábamos el material escolar, propiedad de mi compañero de secretaría, Paco Serrano, que llegó a hacerse muy amigo de mi marido y ahora jubilado. La librería la había traspasado a su cuñada, mujer encantadora que nos recibió  afectuosamente cuando le expliqué quien era yo. Me introdujo en la trastienda para presentarme a su hijo y enseñarme fotografías.

      Llegamos a la Plaza de España, más conocida como El Salón, por ser el lugar de reunión de los ecijanos. Allí sigue el Ayuntamiento aunque en obras, y los soportales de arcos que la rodean. Los arcos dominan también los principales edificios de pisos de la gran placeta. Ha desaparecido la fuente de las ninfas con sus cántaros de agua, aunque dos de ellas se han resistido y permanecen entre los jardincillos. Todo ello como consecuencia de la construcción de un parking en el subsuelo y de los trabajos de los arqueólogos para extraer mosaicos romanos y enterramientos musulmanes. En uno de los soportales nos sentamos a tomar el aperitivo, Casa Emilio, a la sombrita, como dicen allí. Después de tomar unas tapas de jamón y queso, alcachofas con foie y pulpo al horno con sus cervecitas, como dicen allí, decidimos comer en el otro extremo de la glorieta, en la Taberna El Rincón. A continuación, iniciamos el recorrido turístico. Empezamos por la calle Jesús sin soga, nombre tan sugerente que nos llevó a leer la leyenda escrita en una pared. A comienzos del siglo XV un devoto del Nazareno de esa capilla, que tenía a su mujer enferma y pasaba necesidades, le suplicó que lo amparara. EL santo Cristo cobró vida  y le entregó un cordón que ceñía su cintura convertido en oro. El judío corrió a venderlo, se  jugó el dinero y lo perdió. La leyenda asegura que el NAZARENO dispuso que le borraran el cíngulo para que eso no volviera a pasar más. 

    Íbamos buscando el edificio civil más emblemático de ÉCIJA, el Palacio de Peñaflor, conocido popularmente por el del "balcón corrido" por sus 59 metros de largo, el balcón más largo de Europa, barroco andaluz del siglo XVIII con pinturas al fresco. A pocos metros el Palacio de Valdehermoso  presenta una fachada plateresca de estilo renacentista (s. XVI) con vistas a las torres de S. Gil, Santa Ana y la más bella de todas, la de S. Juan. Callejeando, callejeando dimos con la casa del escritor ecijano del XVII, Vélez de Guevara,  autor  de "El diablo cojuelo". De vuelta al Salón nos detuvimos a ver los últimos descubrimientos del subsuelo donde podrían haber estado los templos romanos de la antigua Astigi. Continuamos hacia la Plaza de Abastos reformada con un jardín central y un bar donde tomamos cafés , refrescos y bebidas a la espera de que aparecieran, Fernando, el amigo y compañero de colegio de Pepe, y Charo, la amiga y compañera de Carmen. ¡ qué de besos y abrazos ! No paramos de charlar y de preguntarnos. Son encantadores, como todos los ecijanos. Fernando venía con muletas pues hacía quince días que había sido operado de cadera, y nos había preparado una cena en un palacio. Compramos productos típicos, como manteca colorá y tortas. Volvimos al Salón porque decían que se estaba más fresquito, como dicen allí.

Al anochecer Carmen y yo nos fuimos al hotel a cambiarnos para la cena, y recoger los regalos que les  traíamos de Lorca, un abanico de artesanía para Charo y otro para Toñi, la esposa de Fernando. 

    Recorriendo estrechísimas calles y recoletas placetas llegamos al Palacio de Santaella, posteriormente propiedad de los condes de Puerto Hermoso, y actualmente restaurante y local del  Tenis Club Écija al que pertenece Fernando. La obra, del primer tercio del siglo XVIII, ofrece una espléndida fachada con figuras antepuestas a las pilastras a modo de cariátides que flanquean la puerta, rematada por un balcón con el escudo de la familia. En el interior destaca el patio muy característico de las grandes mansiones barrocas ecijanas, y sobre todo la escalera principal, que se cubre con una monumental cúpula sobre tambor cuyas yeserías están policromadas. Interesantes son también las  puertas talladas. Nos prepararon un reservado para mayor intimidad en vez de en el patio donde estaban las mesas del restaurante. Fue una cena ecijana, empezando con unas acelgas con especias y algunas cosas más que estaban deliciosas, seguidas de salmorejo, berenjenas con miel, bacalao dourado (al estilo portugués), aguacates con anchoas y para terminar unas coquinas de chuparse los dedos. De postre dos bandejas de dulces variados y helados. Con una curiosidad, uno de los dulces había sido bautizado con el nombre de nuestro hotel, Pirula. Y otra curiosidad, el dueño del restaurante era del curso de mi hijo Juan.

   Nos despedimos porque a otro día salíamos para Granada a comer con tres nietos, cuando Charo dijo que nos invitaba a desayunar churros en el Salón.  Como el segundo día era domingo Bernarda y yo nos fuimos a oír misa a la iglesia de los Carmelitas Descalzos, edificio de una extraordinaria ornamentación y policromía, con un estilo propio que lo ha convertido en la obra religiosa barroca más importante de Andalucía. Su magnífico órgano es uno de los más importantes del mundo. Está galardonado con el reconocido premio "Europa Nostra". Pepe nos había llevado con el GPS, pero supimos volver al Salón, donde nos esperaba el resto del grupo y el desayuno con churros en la churrería-chocolatería  El sevillano junto a la Peña Taurina Curro Romero, de un metro cuadrado, la más pequeña del mundo. Al entrar a la iglesia estaba el sacerdote recibiendo y saludando a los feligreses. Observé que en el retablo del altar mayor  estaba  Santa Teresa y un carmelita que supuse S. Juan  de la Cruz. Pero por si me quedaba alguna duda me acerqué a la sacristana y se lo pregunté. No solo me confirmó que ambos habían fundado conventos en Écija sino que se conservaba en la iglesia de Santa María el confesionario del santo. Después de desayunar nos fuimos a comprobarlo. Sí que había un viejo confesionario pero en un recuadrito se decía del beato Juan de Ávila. ¿Se confundió de Juan? Me ocurrió una cosa muy graciosa, que al entrar en el claustro recordé que hacía 48 años que yo lo había visitado porque entonces era museo arqueológico. ¡EL BAÚL DE LA MEMORIA!  En cambio no recordaba el monumento a la Virgen del Valle, la patrona, en la placeta de la iglesia, justo al lado de un piso en el que solo estuvimos dos meses porque quedaba lejos del instituto y del colegio de los niños en un auténtico patio andaluz muy encalado y lleno de plantas y macetas. 

     La última visita la dejamos para disfrutar del nuevo museo arqueológico en el Palacio de Benamejí, que en otros tiempos visitamos mi marido y yo para ver la remonta de caballerías del ejército. Es un bello edificio del siglo XVIII, época de esplendor de la ciudad. En estilo barroco tardío posee una portada-retablo, dos torres-miradores, apeadero con caballerizas monumentales, escalera de honor y patio principal porticado. La obra emblemática del museo es sin duda la "Amazona herida", tallada en un solo bloque de mármol de 1,85 m. de alto ( 2,11 con el plinto) y esculpida en época romana (s. II d. C.) a imitación de la atribuida el escultor griego POLICLETO (S. V a. C.). La mujer guerrera levanta el brazo derecho para tocarse la cabeza  mientras reposa el izquierdo sobre una columna . Se viste con una túnica corta o chitón, atada y recogida en la cintura con unas riendas de caballo a modo de cinturón improvisado, por encima de la rodilla, dejando los pechos desnudos. Rarísimamente, conserva vestigios de policromía. Terminamos en las salas dedicadas a los mosaicos romanos de los suelos de las casas de la antigua Astigi, convertida en Istiŷa como una de las principales capitales de provincia del emirato y califato de Córdoba (siglos VIII- X d. C.) y un importante centro de islamización y de ciencia. El cementerio musulmán de la Plaza de España con unos 5,000 enterramientos es un gran conjunto  arqueológico.

   Finalmente nos despedimos de Charo y Fernando con mucha penita, como dirían ellos, al mismo tiempo que nos suplicaban que no tardáramos otros 48 años en volver. 

   Después de dejar el hotel nos detuvimos en el exterior del colegio Miguel de Cervantes para hacernos una fotos y cogimos rumbo a Granada. Allí comimos con los nietos Pepe, Juan y Víctor y volvimos a Lorca. Carmen tuvo que seguir hasta Águilas. 

   Moraleja, hace falta vivir mucho y aprender de lo vivido para llegar a comprender que no hay nada tan importante como el amor y la amistad.  

  

jueves, 22 de septiembre de 2022

                                                  YO, CARLITOS


                 Querido lector, tengo la seguridad de que no sabes quién soy. Te lo explico. Soy un humilde cormorán que habito en la Isla del Fraile con mi compañera y la prole. Con frecuencia me acerco a la Playa de los Cocedores del Hornillo a pescar, y para descansar me poso en unas roquitas (1) desde donde, en verano, contemplo a los bañistas. Una alegría enorme me causa ver aparecer a Enma y a su hija Maienma que siempre se fijan en mí. Yo las oigo comentar la gracia de mi plumaje, mi fidelidad al lugar, y hasta las he escuchado que me han bautizado con el nombre de Carlitos. ¿Será por el tamaño? Preferiría Carlos o D. Carlos ¡ que soy padre de familia ! Ellas creen que no me entero de sus conversaciones, porque no soy humano, solo soy un ave, pero se equivocan. Entiendo su idioma, cada palabra, cada sonido...y uno tiene su corazoncito.

    Cuando llego al nido les cuento a mis hijos sus conversaciones y se divierten mucho. ¡Qué pena que ellas no conozcan el mío ! ¡ Les diría tantas cosas de este mar que ambas adoran ! Cuando el viento levanta espumosas y plateadas olas, Marienma y su madre se refugian en la Playa de Levante, y por allí me dejo ver yo con disimulo, sumergiéndome y apareciendo a lo lejos para despistarlas. Cuando me descubren se ríen. En ellas veo la sonrisa del verano. De un año para otro las conservo en la cámara de la memoria. 

   Me gustaría poderles gritar: Enma, Marienma, no cambiéis nunca y no dejéis de acercaros nadando hasta mis roquitas.

(1) Los cormoranes carecen de plumas impermeables. Es normal verles, después de la pesca, en tierra  de pie con las alas extendidas para que se sequen. 

lunes, 11 de julio de 2022

 


                                                         12  de julio en  Belfast

                        He recibido un correo de mi amiga Emma recordándome el viaje que hizo a Irlanda con unos familiares en el que coincidió en Belfast con el desfile del 12 de julio, día en el que los protestantes  celebran su victoria sobre los católicos en la batalla de Boyne, capitaneados por Guillermo de Orange, nacido en La Haya (1650) de una familia de aristócratas neerlandesa. Llegó a ser príncipe protestante de Orange y rey de Inglaterra e Irlanda con el nombre de Guillermo III por la línea de su madre, una Estuardo. Durante años se venían creando disturbios, teniendo que cerrar la policía el centro de la ciudad para los desfiles, uno por la mañana y otro más multitudinario por la tarde. Ella con su grupo de compañeros de viaje entró con cierta preocupación. Eran las 3,30 de la tarde y las calles permanecían desiertas. Después de algunas visitas turísticas, especialmente al Museo del Titanic, se dirigieron  a la Royal Avenue donde la gente se amontonaba en las aceras a la espera de la gran parada militar. Perdieron el miedo al ver a las familias con niños y un gran despliegue policial. Me cuenta que todos lucían los colores de la bandera británica, blanco, azul y rojo en vestidos, calcetines, sombreros, gorras...y que por la aceras pasaban pandillas de chicos y chicas con bolsas que contenían comida y bebidas como para hacer un botellón. Tuvieron que esperar un tiempo hasta que hicieron su presencia banderas, tambores y estandartes  portados por caballeros de la Orden de Orange, venidos de todo el Reino Unido, vestidos de negro, con sus bandas naranjas (oranges) llenas de medallas y una flor naranja en el bombín. Pasaban no a cientos, a miles, algunos en coches cubiertos (se suponía que para personas mayores). De entre los muchísimos estandartes a Emma le llamó la atención  el de la oración en el huerto, idéntico al que se puede ver en "El paño de las rosas" del Paso Blanco en las procesiones de Lorca. Yo por mi parte he investigado hasta encontrar al pintor Heinrich Hofmann (1824-1911) que pintó el cuadro de "Jesús en el jardín de Gethsemaní" adquirido por John  D. Rockefeller  y actualmente en la iglesia de Riverside en Nueva York.  Quizás por eso la orla de rosas del estandarte lorquino. Y la relación con los orangistas pudo llegarle porque pasó un tiempo en los Países Bajos.                                         Muy llamativos le parecían los Boys de Glasgow con sus pantalones de cuadros escoceses. También pudo admirar a un grupo de guardias del Palacio de Buckingham con sus altos gorros negros de piel de oso. Aunque los más originales fueron los que desfilaban con una pata del pantalón arremangada (¿harían referencia a los cojos?) Aparecía repetida en varias ocasiones  la imagen de  Guillermo de Orange a caballo, con su uniforme del siglo XVII. En otros estandartes se veían imágenes de políticos ya desaparecidos, además de Isabel II y hasta el Titanic. Todo ello entre música, canciones y gritos de los espectadores jaleándolos, que le recordaba el Viernes Santo de Lorca. Pero no solo desfilaban hombres, también mujeres, algunas de ellas viejas orangistas, con sus sombreros y adornos en color naranja, otras más jóvenes y divertidas. Incluso desfilaban niños haciendo juegos malabares con una vara corta que elevaban hacia el cielo y luego la recogían antes de llegar al suelo.                                                                                                                 La cerveza y el whisky corrían a raudales. Pero viendo que el desfile iba para largo, y algo cansada se retiró con su familia al hotel. Más tarde pudieron ver en la televisión que cuando el desfile penetraba por los barrios católicos se incendiaron contenedores de basura y neumáticos mientras los antidisturbios  actuaban con contundencia. Me sigue relatando que a la mañana siguiente tenían programada una visita panorámica de la ciudad en autobús, no pudiendo entrar a los barrios católicos, cerrados por la policía tras los disturbios del día anterior. Eran barrios obreros  cerrados por muros con cámaras de televisión . Había poco turismo por la situación político--religiosa, incluso después del Tratado de Viernes Santo de 1998 . Al parecer se había reconstruido el IRA con algunos grupos católicos descontentos. 

     

   




    

                 

                          

domingo, 22 de mayo de 2022

                                                 

                                                              La carta astral. 


               Hace unos días, paseando por la ciudad en que vivo, me encontré con una amiga y compañera del instituto que me recordó algo que yo tenía olvidado. Íbamos las dos con nuestros alumnos de viaje de estudios por Italia al cual se incorporaron  el profesor de filosofía y su esposa. Este compañero, como estudioso de la astrología, llegó con mucho esfuerzo y después de años de intentarlo a que le admitieran en la Universidad de Murcia un doctorado sobre esa materia, tenida como poco científica. Me hizo la carta astral  tras la negativa de mi compañera.  ¿Qué es la carta astral?  Una especie de fotografía  e historial de cómo estaba el cielo en el momento en que nacimos. Mi símbolo es acuario, representado desde los sumerios por un jarrón al que cae agua, el jarrón de los vientos. Me encanta ser de ese signo porque  me entusiasma el mar.                                                                                                         Llevada por la curiosidad he buscado información y he encontrado que todos tenemos un poder superespecial que nos otorgan los astros. Mi poder psíquico es la telepatía que se basa en el poder de lograr lo que quieres a través de otras personas, pues con el pensamiento transmitimos la información que queremos.                                                                                                                                                       Casi no recuerdo lo que  mi carta astral me había descubierto, pero sí que yo tengo un halo (no sé si alrededor de mi cabeza o de mi cuerpo) que actúa como una energía protectora, no para mí, sino para cuantos estén a mi alrededor. Me lo tomé a risa y no le di mayor importancia. En astrología el aura es un halo de luz de colores,( sobre todo alrededor de la cabeza), que fluye del cuerpo, un campo electromagnético, cuya existencia se conoce desde la antigüedad. Pero el aura no es inmutable, cambia con el tiempo. La palabra aura procede del griego con el significado de viento, brisa, aliento. A nosotros nos ha llegado a través del latín. Isis y Osiris eran representados en el antiguo Egipto con aura, también Buda,  Mahoma, Moisés y Jesucristo.                                                                                                           Algunos científicos han investigado y han hablado del "aura viviente", llegando a la conclusión de que que cada ser humano está rodeado de su propia nube microbiana, para lo que han empleado el término  "exposoma", aunque no se ha podido demostrar científicamente. El tiempo lo dirá.    

        Unos días después de hacerme la carta astral, estando  una noche paseando  con mi compañera de viaje por Montecatini, vi aproximarse un coche hacia nosotras. Mi amiga estaba de espaldas y no se dio cuenta de que el vehículo venía a gran velocidad. Yo tiré de ella con fuerza hacia mi y el coche pasó justo por el lugar que ella ocupaba. Todavía me recuerda que le salvé la vida. Pero es que en otra ocasión me pasó algo parecido con mi hermana Pilar, en este caso con una moto, que acabó subiéndose a la acera, justo en el sitio que ocupaba mi hermana, a la que yo le había dado un empujón para evitar el accidente.                                                                                                                                                               Así es que ¡amiguitas y amiguitos! no os alejéis de mí, que vuestra vida puede peligrar, jajaja.                                                                                                                                                                    


sábado, 23 de abril de 2022

                                         CUMPLEAÑOS


        Mis amigas y yo tenemos por costumbre leer versos jocosos en  comidas de jubilación o cumpleaños porque una de nosotras, Carmen, tiene verdadero ingenio y , recordando anécdotas, nos hace reír. En el 80 cumpleaños de Pentasilea escribió estas estrofas, que recitó Ramoni con profesionalidad.

                     Hoy, Chani, no cumple  80 años                                                                                                                       pero es día de regocijo,                                                                                                                                     lo celebra con nosotras,                                                                                                                                     ya lo ha hecho con sus hijos.

                     Con nosotras lo hace hoy                                                                                                                                   porque ha estado esperando                                                                                                                               que "la Tomi" decidiera                                                                                                                                     si podría acompañarnos.

                     Cabría decir otras cosas,                                                                                                                               pero no es día de llorar                                                                                                                                 diremos felicidades                                                                                                                                       y que cumpla muchos más.

                     Es una espléndida amiga,                                                                                                                               me refiero a generosa,                                                                                                                                   no le ha importado gastarse                                                                                                                           sus perricas con nosotras.

                     Además, ella nos da                                                                                                                                       cada día como si nada                                                                                                                                   un poquito de su tiempo .                                                                                                                               como si a ella le sobrara. 

                     Fue buena hija, buena nuera,                                                                                                                         además de profesora,                                                                                                                                     buena esposa, buena madre,                                                                                                                         con título de doctora.

                     Gracias, Chani, por tu tiempo,                                                                                                                       gracias por tu compañía,                                                                                                                               gracias por estar ahí,                                                                                                                                     gracias por esta comida.

                     Después de esta acción de gracias,                                                                                                               que tendría que ser más larga,                                                                                                                       os voy a contar a todas                                                                                                                                   otras cosas de pasada.

                      Una vez un compañero,                                                                                                                                en años que ya han finado,                                                                                                                            compartió clases con ella,                                                                                                                              y se llamaba Fernando.

                      "Chani, tú que eres tan lista,                                                                                                                            explícamelo con calma,                                                                                                                                ¿por qué en el otro instituto                                                                                                                           llevan corbata en el alma?"

                       Un día fuimos a comer                                                                                                                                   al Faroli arroz con pavo,                                                                                                                               estaba mejor que bueno,                                                                                                                               después de bajar andando.

                       Cuando creíamos ya                                                                                                                                       que habíamos terminado,                                                                                                                               trajeron en nuevas fuentes                                                                                                                             pavo y arroz humeando.

                       La gente se quedó quieta,                                                                                                                             nadie podía probarlo,                                                                                                                                     porque estaba hasta las cejas                                                                                                                         del que antes había tomado.

                      ¡Camarero!, dijo alguien,                                                                                                                               ¿con el que sobra qué harán?                                                                                                                         "pa los perros de los frailes                                                                                                                            que tienen hambre atrasá"

                       " Qué pena, comentó Chani,                                                                                                                            ¡Ay! con lo bueno que está,                                                                                                                          si no me diera vergüenza                                                                                                                              me llevaba un poco para allá".

                        Alguien llamó ¡Camarero!                                                                                                                            a un muchacho que estaba                                                                                                                            trayendo platos de arroz,                                                                                                                                no sé si de pavo o pava.

                        Y le dijo: "Mire usted                                                                                                                                    aquí hay una embarazada                                                                                                                              que se llevaría un poco                                                                                                                                  si a usted no le molestara".

                       "Aquí les traigo, señoras,                                                                                                                                este taper superlleno,                                                                                                                                    no vaya a ser que el zagal                                                                                                                              no llegue bien a buen puerto".              

                        Después nos daba vergüenza                                                                                                                        salir con el taper lleno.                                                                                                                                  Nos fuimos sin despedirnos,                                                                                                                          sin mirar, como escondiéndonos.  

                        Ya en la calle, más tranquilas,                                                                                                                        con el taper escondido,                                                                                                                                  para venirnos a casa                                                                                                                                      nos pusimos los abrigos.

                        Y aquí surgió otro problema.                                                                                                                        Carmen se puso el abrigo                                                                                                                              no pudiendo abotonárselo.                                                                                                                           "Dios mío, cuánto he comido.

                        Si yo al salir de mi casa                                                                                                                                me he abotonado el abrigo".                                                                                                                          Y es que con el alboroto                                                                                                                                solo vi el azul marino.

                         Me había llevado el de otra                                                                                                                           en vez de llevarme el mío         

                         Bueno, termino el relato,                                                                                                                               no recuerdo más historias,                                                                                                                             pues hace cincuenta años                                                                                                                               que estoy perdiendo memoria.                                             

                                   

                     

martes, 22 de marzo de 2022

                                                 Aprendizajes


        Ave, Cesar, Marco Aurelio, quisiera pedirte permiso para imitarte en la forma que le has dado  al Libro I de tus "MEDITACIONES". Pero la distancia en el tiempo y el espacio no me lo permite. Por lo tanto voy a atreverme a la espera de tu consentimiento, y, en todo caso, si me lo quieres reprochar, espero que en algún universo paralelo podamos continuar esta conversación. Tú empiezas confesando de quien aprendiste todas las cosas buenas que fueron conformando tu personalidad, padres, abuelos, amigos, maestros...Así voy a empezar yo, gracias de antemano. "Vale" (1)

       De mis abuelos no puedo decir nada porque me crie lejos de la ciudad en la que residían  y tuve muy poco trato con ellos. Bastante que lo lamento ahora que soy abuela.

      De mi padre aprendí el interés por el estudio, el conocimiento, la curiosidad por lo desconocido, la erudición sin pedantería, el interés por la lengua inglesa, el valor del esfuerzo y la voluntad. También aprendí  la importancia de la familia en el sentido más amplio ( tíos, sobrinos, primos), en lo ideológico un cierto escepticismo y una buena dosis de incredulidad. Ante la preocupación de mi madre por casarme sin haber cocinado nunca, mi padre aseguraba que quien  es capaz de traducir a Sófocles y a Séneca, poco trabajo le costaría  cocinar. Y así fue. 

     De mi madre aprendí  la necesidad de ayudar a las personas necesitadas económicamente, a ser generosa con ellas, el ingenio para salir airosa de situaciones difíciles (aumentaba la cantidad de zumo de naranja en los primeros años de la posguerra, añadiéndole agua con la excusa de que esas frutas eran muy ácidas), el ingenio, la creatividad, las manualidades ( de ganchillo he hecho de todo, mantitas de lana, colchas, cortinas, tapetes, chalecos), la humildad y la sencillez en el trato, la buena educación, el sentido del humor, el amor a las macetas, el saber perdonar y otras cosas que ahora no recuerdo. 

   De mi tía Pilar, que fue mi segunda madre y vivió unos años con nosotros, aprendí que se puede querer a una criatura como una madre sin haberla traído al mundo, a bordar, a cantar ( ella en la iglesia , yo en el coro del instituto).

    De mi marido aprendí el enorme sentimiento de fraternidad (sus hermanos eran intocables), la independencia de pensamiento, la valoración del estado democrático, el interés por la "res publica" (la cosa pública, la política), la sensibilidad hacia los problemas sociales, el nulo apego al dinero, la fuerza del amor a los hijos y lo que es el amor verdadero.

     De mis amigas también he aprendido muchas cosas. El orden lo marco según las he ido conociendo.

     De Maribel aprendí a ser bondadosa, que el tiempo no puede con una amistad  verdadera (la conocí hace 72 años), a ser del paso azul (en mi familia ya todos somos azules), aprovechar el tiempo dándole vida, como ella dice.

     De Mari Toñi, mi mejor amiga de la Universidad en Murcia, aprendí el compañerismo, la constancia, la osadía  de escribir (cuando me negaba, me convenció diciendo que todo era empezar), saber escuchar a los demás, el ingenio (consiguió dar conmigo tras los terremotos sin saber mi número de teléfono).

    De Toni, la mujer de Guillermo Collado para quienes no la conozcáis, aprendí el cuidado en conservar a los amigos, intentar seguir siendo joven aunque ya solo sea de espíritu, a tomar la vida  alegremente.

    De Tomi, mi consejera del Departamento de Lengua del Instituto de Lorca (actual F. Ros Giner), aprendí el sentido de la responsabilidad en nuestro trabajo docente, el respeto a los alumnos, el sentido del deber, el reírnos con solo mirarnos.

     De Marina, mi amiga gallega, aprendí  a ser tolerante, a decir siempre la verdad, a no hacer trampas en el juego de cartas, a confiar en las amigas.

    De Carmen  Griñán aprendí a ejercitar el debate filosófico y religioso desde el racionalismo y el humanismo, la fina ironía ( incluso a reírnos de nosotras mismas), la generosidad, la confianza a la hora de guardar un secreto. 

    De Conchita aprendí la fortaleza para salir de situaciones difíciles, el gusto por fotografiarnos  en las reuniones de amigas, el optimismo y la alegría de vivir, como buena conocedora del estilismo francés el gusto por la moda en el vestir.

    De mis profesores habré aprendido de todos, pero tengo que destacar a Adoración Cañizares en la Enseñanza Media (como se llamaba entonces) que me descubrió el mundo romano y por tanto el latín. En la Universidad,  tanto mis compañeros de curso como yo, siempre nos hemos considerado discípulos de D. Mariano Baquero, del que aprendí todo lo que sé de Lingüística, de Historia de la Lengua Española, de Crítica Literaria, y de Literatura. Y hasta a hacer los exámenes de tres preguntas con veinte minutos para cada una en la hora de clase.

    De mis hijos  y nietos he aprendido a usar las nuevas tecnologías. 

    Podría seguir buscando personas de las que he aprendido algo, pero lo dejaré para otra ocasión.

 (1) En latín fin, adiós.

miércoles, 23 de febrero de 2022

Metensícosis

                                          Metempsícosis

                                                                                                 A mis hijos Carmen, Pepe y Juan

               Cuando yo tenía nueve años, iba a lo que llamábamos preparatoria para entrar al Bachillerato. Mi profesora era  doña Agustina Llamas, maestra y hermana de don Antonio, profesor de religión y encargado de las funciones religiosas del instituto. Llevábamos dos libros, uno para estudiar conocimientos generales y otro de lectura con el título de "Glorias imperiales". Recuerdo que era la época  de reivindicación del imperio español y resuena en mis oídos la repetida consigna de "por el imperio hacia Dios".

       De entre esas glorias (léase el Cid, Isabel la católica, Pelayo...) a mi me emocionaba la historia de una matrona romana que en una fiesta apareció vestida elegantemente pero sin joyas. A la pregunta de sus amigas de por qué iba así, se dirigió a donde estaban sus tres hijos y se los presentó con las siguientes palabras: " Estas son mis joyas ". Cada vez que lo leía se me saltaban las lágrimas. Ahora, después de tantos años he investigado  quien era. Cornelia Africana, hija de Publio Cornelio Escipión el Africano, se casó a los 17 años con Tiberio Sempronio Graco, general romano, 20 años mayor que ella, y fue madre de 12 hijos de los que sobrevivieron tres, Tiberio, Cayo y Sempronia, a los que educó en el amor al prójimo, dice Plutarco, según las ideas helenísticas que defendían el apoyo a las clases populares (se hizo famoso el partido político de los Gracos). Después de perder a su marido e hijos, se retiró a una villa a estudiar latín, griego y filosofía.

     Yo también tengo tres joyas, pero el joyero con los años ha ido llenándose con siete joyitas. Ut sementem feceris, ita metes ( lo que siembres será lo que coseches), Cicerón II, 65. Como Platón y Pitágoras, entre otros, pienso en la reencarnación de las almas. ¿No vendrá de ahí mi afición al latín  ya desde el primer curso del bachillerato y poco después por el griego? Omnia sunt possibilia  credenti (para el creyente todo es posible) Platón. 

     Para los no conocedores de la lengua griega os aclaro la palabra que da título  a este relato. Metempsícosis, con acento  porque sin él sería la versión latina, es el correlato hindú de la transmigración de las almas. Estas después de la muerte viajan por distintos cuerpos en universos paralelos. Es una creencia que viene desde la antigüedad en la mayoría de las religiones orientales y en algunas religiones primitivas de África, América y Oceanía. Credo quia  absurdum (lo creo porque es absurdo) Tertuliano.   

sábado, 29 de enero de 2022

                                                   P a r a í s o         de  Abdulrazak Gurnah, Premio Nobel  2021

                                                                                                       Para mi hijo Pepe

      Se ha denominado con la palabra BILDUNGSROMAN  o narración épica, en la que  estallan conflictos entre musulmanes, indios y europeos en el África profunda. El niño protagonista´, Yusuf,  es enviado por su padre a casa de su tío para que aprenda y trabaje en su tienda y en su jardín, cuando la realidad es que ni es su tío y además él es el pago de una deuda paterna. El comerciante empieza a llamarlo "kifa unongo", muerto viviente. Con ingenua mirada de niño de 12 años va descubriendo un mundo nuevo. Por primera vez contempla el MAR, se sube a un TREN, y descubre la maldad de los hombres. De los europeos se dice en la novela que "como si de una plaga de langosta se tratase, su voracidad no tenía límites ni decencia ".  Los nativos más ignorantes comentaban de uno de ellos: "Vi salir humo de su boca. Es probable que se tratara de genios, pues dios los hizo a partir del fuego". Los musulmanes los califican de "perros" con toda la carga peyorativa que estos animales tienen para el ISLAM. Otro personaje es Khalid que continuamente le instruye y aconseja a Yusuf porque él llegó antes a engrosar el número de trabajadores del amo.                                                                                          Yusuf es suajili y abundan en la novela las palabras en esa lengua: los "buibui" negros en que se envuelven las mujeres, el "magendo" (contrabando), la "kisirani" (mala suerte), la "rikwana" (carretilla), kijana mzuri" (muchacho hermoso)...etc.  Lo cual no quita para que esté muy presente la religión musulmana y alguna palabra árabe como "Alhamdulillab" , gracia a Alá.                                           Después de un viaje por la zona de los lagos y más allá enfrentándose con toda clase de peligros regresan a la casa del comerciante. Un viaje por la jungla constituía una auténtica pesadilla. Se trataba de un comercio de trueque  en el que ellos cambiaban telas y armas por oro, marfil, pieles, resinas y cuernos de rinoceronte. Los viajeros se enfrentaban con las creencias en la magia y las supersticiones. Son importantes las historias que se cuentan después del viaje. Tanto el viaje como el modo de transporte, en especial el tren, son fuentes temáticas para el escritor. Es la exploración del centro de África, explorada por los propios africanos. Pero al principio el niño tiene la sensación de encontrarse en el paraíso (que da nombre a la novela) por la belleza de una naturaleza salvaje, al mismo tiempo que siente un amor especial por los jardines. Preguntado Yusuf por ese paraíso de los lugares visitados, contesta que allí viven "salvajes y ladrones que roban a los mercaderes inocentes y venden a sus propios hermanos (en relación con la venta de esclavos) por una chucherías. No tienen ni dios ni religión, ni siquiera un poco de misericordia corriente y moliente. Exactamente como las bestias salvajes que viven allí con ellos". Tal es su experiencia.                                                                                  Es Yusuf profundamente sensible a los olores. Para él el mar olía a  "excrementos, tabaco y madera verde". Un nativo olía a "carne podrida". Hasta el tren olía a " fuego y carne chamuscada". Sin embargo el extranjero va siempre perfumado. La contraposición entre las costumbres africanas y las del extranjero se perciben hasta en la cocina.                                                                                                            Me han llamado la atención las palabras de un esclavo que se niega a aceptar la liberación y que me recuerdan las que le dirige don Quijote a Sancho a propósito de la libertad. Así se expresaba el anciano esclavo africano que se negaba a aceptar la libertad: "Me ofrecieron la libertad como un regalo. Ella .¿Quién le dijo que era su dueña para dármela? Sé de qué libertad está hablando. Yo tuve esa libertad en el momento de nacer. Cuando esa gente dice me perteneces, yo soy tu dueño, es como el paso de la lluvia o la puesta del sol. Al día siguiente, el sol saldrá de nuevo les guste o no. Lo mismo pasa con la libertad. Pueden encerrarte, ponerte cadenas, denigrar todos tus pequeños anhelos, pero la libertad no es algo que puedan arrebatarte. Cuando han terminado contigo todavía están tan lejos de poseerte como lo estaban el día que naciste".                                                                                                                                  Coincido con la opinión de algún crítico que confiesa que cuando lees una obra por la que su autor ha recibido el Premio Nobel, esperas tanto que su lectura suele defraudarte. Eso ocurre con "Paraíso", de la que esperaba más.                                                                                                                                      Abdulrazak  Gurnah nació hacia la mitad del siglo XX en Zanzíbar pero se afincó en Reino Unido huyendo de la persecución de musulmanes a cuya religión pertenecía su familia y  llegando a realizar estudios universitarios que le permitieron ser profesor de Literatura en Nigeria y en Kent. Actualmente está jubilado. Se le considera uno de los mejores autores africanos precoloniales.                                                                                                                                             

                  

jueves, 13 de enero de 2022

 

                                                        No creo en el destino             (Microrrelato)


                   La niña de quince años, que aún llevaba calcetines, se puso los zapatos de tacón de su hermana. Un joven se acercó para pedirle que se los quitara, que no eran suyos. Ella no le hizo caso,         y allí forjé mi destino. 

                     

jueves, 6 de enero de 2022

Se equivocó la Parca

                

            Se  equivocó  la Parca

          Tengo muchas y muy buenas amigas, de entre las cuales destacaría  a la holandesa Enma y a la griega Pentasilea porque son las que mejor me conocen. A Enma le gusta comentarme cosas que le han pasado en sus viajes, en su profesión de enseñante o con su familia. Hoy me ha mandado un relato diferente, quizá sabe que me voy haciendo mayor, sobre las Parcas. Estas diosas tenían el destino de los hombres en sus manos, mejor dicho, en sus hilos. Nona, Décima y Morta, que así se llamaban en la mitología romana, eran de oficio hilanderas y cuando cortaban un hilo, todo había terminado para alguna persona. Hace unos años Morta se dedicó a sobrevolar la Región de Murcia, como los ángeles  de "El cielo sobre Berlín" o "El diablo cojuelo" y se detuvo en la capital, pero se equivocaba. El hilo que iba a cortar era el de una profesora de instituto, pero no era razonable porque era la menor de tres hermanas, la mejor, la más cariñosa y la más guapa. ¿Será verdad que los dioses se llevan a los jóvenes, a los héroes, para que no envejezcan? Se equivocó la Parca. La vida merece ser vivida al máximo pues mientras la mente conserve la "juventud" de la curiosidad, el "ansia" del conocimiento, y la "fortuna" de los afectos, tendremos una vida plena... 

      Me vienen del baúl de los recuerdos las palabras de Aquiles cuando el protagonista de La Odisea lo encuentra  en el Hades: " No pretendas, Ulises preclaro, buscarme consuelo de la muerte, que yo más querría ser siervo en el campo de cualquier labrador sin caudal y de corta despensa, que reinar sobre todos los muertos que allí fenecieron". Qué diferentes sus palabras del canto XXII  de La Ilíada: "Mi Parca (la muerte) yo la cogeré  con gusto, cuando Zeus quiera traérmela".  

     Cuando la profesora  presintió la llegada de la tercera Parca sobrevolando su casa, confesaba que lo que más la entristecía era pensar que no vería crecer  a sus nietos. Y no se equivocaba. Yo, que he visto crecer a los míos la comprendo. Dice Jacques Leclercq que las abuelas en el mundo animal no existen, para añadir "¿Hay algo más humano que una abuelita?". En muchas familias desempeñan un papel importante, puesto que hay que tener en cuenta que la mujer vive más años que el hombre y se casa más joven.

     Se equivocó la Parca...     

miércoles, 8 de diciembre de 2021

                                                     ALFONSO  X  El Sabio                             2021

      
          Con motivo de cumplirse el 800 aniversario de este rey castellano y que tanta relación tuvo con el Reino de Murcia, he buscado algún acontecimiento que se desconozca . He encontrado un artículo de Pedro Voltes titulado "La blasfemia de Alfonso X el Sabio" del que voy  sacar un resumen.
"El rey Alfonso X cometió  docenas de disparates que contradicen su lisonjero sobrenombre de "el Sabio". 
    "La malicia de sus enemigos y las leyendas posteriores añadieron desatinos falsos a los ciertos que el rey cometió. Uno de los inventados consistió en atribuirle la bravata de haber afirmado en público que si él hubiera estado al lado de Dios cuando creó el mundo, se habrían evitado muchos errores o defectos que se cometieron, muchas menguas que se fezieron que no se fizieran. El dicho es ingenuo y necio, pero debía de tener alguna tenue ligazón con la realidad cuando caló en la imaginación de las gentes y se posó en unas crónicas que nos lo han transmitido".
 "Sería vanidosillo y pedantuelo el monarca, satisfecho de los estudios que había patrocinado y frecuentado, gozoso de sus escritos, tanto de los de mano propia como de los de mano ajena, y aunque no llegara a expresar la barbaridad citada, alguna otra menor debió de soltar más de una vez. Por lo demás, en sus mismas obras no son escasos los pronunciamientos exagerados, inexactos y temerarios. 
   Es el caso que el día 2 de abril de 1284, estando el rey en misa en Sevilla, se recogió en su cámara para rezar. De repente se hizo un gran resplandor en medio del cual apareció un hermoso ángel que, al ver el pasmo del soberano, le tranquilizó diciendo: No temas, que mensajero soy cierto que vengo a ti según que agora verás. Tú sabes muy bien que tal día como hoy, estando en esta ciudad, en tu mesa, empezaste a hablar blasfemando y dijiste que si tú hubieras estado con Dios Padre cuando formó el mundo y todas las cosas que en él son, no se hubieran cometido muchas faltas que se hicieron entonces. Y esta frase pesó mucho a Dios Padre y hubo contra ti muy gran saña. Y por esta razón, el alto Señor dio luego sentencia contra ti, te fuese desconocida la posteridad que de ti saliese y descendiese, y fueses bajado y tirado de la honra y estado que tenías, y así acabases tus días".
    "Esta inculpación y sentencia no termina aquí porque fue revelada a un fraile agustino que estaba en su celda del convento de Molina estudiando el sermón que había de pronunciar al día siguiente. El monje corrió a explicar la novedad a su prior, bajo secreto de confesión, y éste fue a contársela al infante don Manuel, hermano muy querido del rey Alfonso. El infante corrió a reunirse con éste a costa de siete días de galopar desde Molina a Sevilla. Lo primero que hizo al llegar fue interpelar al rey: 
--Requiérote si dijiste tal frase--dijo con gesto severo. 
    El rey respondió que sí la había dicho y que no le importaría volver a decirla, donde recibió don Manuel gran pesar y afrontóte que te quitases de ello, y que demandases perdón de Dios y tú no lo apreciaste.
   A partir de aquí, queda firme que el Rey Sabio será castigado ¿cómo? Por de pronto, con la ampliación y prórroga  del mismo anatema que él lanzó contra su hijo Sancho IV, sublevado contra él: sus descendientes serán tachados y abaxados todavía más al llegar la cuarta generación, propiciando que la corona pase luego a manos de una nueva línea dinástica...
   En tal punto, esta leyenda descubre con excesivo descaro la finalidad auténtica que la generó: infamar a los monarcas sucesores de Alfonso X y ensalzar la pretensión del bastardo Enrique de  Trastámara contra Pedro el Cruel, al que acabó matando.
  El infante don Manuel, al que adjudica la leyenda el airoso papel de amonestador del blasfemo soberano, era el padre de don Juan Manuel. Este talentoso escritor, indebidamente llamado infante, es más conocido por sus dotes literarias que por las trapacerías, rapiñas, intrigas y alzamientos de bienes y de voluntades que perpetró sin cesar. Estas desvergüenzas son menos famosas que sus escritos, aunque son más abultadas.
  Tanto es así que causa estupor no solo que cultivase el género moralizante en su famoso Conde Lucanor, sino incluso que tuviese tiempo material de escribirlo con lo ocupado que estaba don Juan Manuel en la depredación de cualquier patrimonio que se le pusiese por delante, Consta así que cierto día le llegó la noticia de que su tío Enrique, llamado el Senador, había fallecido y don Juan Manuel corrió a hacerse cargo de sus bienes. Cuando llegó, el anciano estaba todavía vivo, pero el glorioso literato para ahorrarse volver otro día tomóle cuanto le falló en la casa, plata e bestias, según reseña  la Crónica de Fernando IV, y se lo llevó antes de que lo hiciera algún otro pariente no menos desaprensivo...
   Por lo que toca a la blasfema jactancia de Alfonso X, las diversas versiones de la leyenda agregan el adorno de que el divino mensajero le anunció que en atención a lo devoto que era de la Virgen se le concedía el plazo de treinta días para arrepentirse y que luego se iría al purgatorio. Tras la aparición del ángel, sobrevino una espantosa tempestad que aterró al soberano: cayó un rayo en las regias habitaciones y chamuscó las tocas de la reina. Al cumplirse el mes, el monarca falleció, como estaba anunciado".

                 

martes, 26 de octubre de 2021

 

                                        En el cementerio

             Se aproxima el uno de noviembre, el día en que la gente suele visitar las tumbas de sus seres desaparecidos, llevarles flores y rezar por ellos, aunque el día de difuntos es realmente el dos. Al no ser fiesta y tener que ir al trabajo es costumbre adelantarlo un día. Yo me he dirigido al pueblo de mis antepasados para cumplir con la tradición. 

       Como el año pasado no acudí a la cita a causa de la epidemia de covid, he encontrado el recinto muy cambiado. Se han abierto nuevas calles y me ha costado encontrar aquella en que se halla el nicho de mis padres y de mi hermana. Siempre me causa una enorme emoción la lectura de unos nombres tan queridos. He llevado nuevas flores como he hecho siempre. Después he realizado un paseo por otros pasillos leyendo las dedicatorias de esposos e hijos. La más original estaba escrita en griego ("la virtud está en Cristo") que he podido traducir porque yo fui profesora de griego  en mis años de interina donde teníamos que dar de todo en la enseñanza secundaria. Menos suerte he tenido en otra lápida escrita en alfabeto cirílico, no sé si en ruso o en alguna lengua eslava,

     Tratándose de un cementerio de un pueblo pequeño he podido comprobar cuantos llevaban mis apellidos o los de mis abuelos, parientes lejanos al fin y al cabo. He visto en que años murieron, el tiempo que vivieron y cuantos se acompañaban de fotografías.

     Aunque es otoño, parecía que hubiera llegado la primavera por la cantidad de ramos de flores y guirnaldas  de variados colores, azules, rosas, amarillos, verdes...que alegraban tan triste lugar, tan patético silencio. Los mármoles negros y grises daban paso a algunos blancos inmaculados.

     En los cementerios también hay clases sociales, junto a los panteones familiares ricamente adornados con crucifijos y esculturas de vírgenes y ángeles, se podían ver humildes nichos  sin lápida, simplemente con el nombre escrito sobre el amarillento encalado. Pero la muerte es igualitaria. Ya lo decía Jorge Manrique en las "Coplas a la muerte de su padre, el Maestre D. Rodrigo": nuestras vidas son los ríos...unos grandes, otros pequeños pero todos "van a dar en el mar, que es el morir". O las medievales danzas de la muerte que incluían desde el rey o el papa hasta el más insignificante mendigo, a todos les invitaba la muerte a bailar.

       Soy partidaria de la incineración  y de la persona amada conservar "la belleza en el recuerdo" como decía un poeta. 

lunes, 24 de mayo de 2021

 

Y  si ...

        Una vez más recurro a mi amiga Enma, que es muy divertida. Pero hoy me ha contado que ha tenido un sueño que la ha dejado preocupada. Ha soñado que hablaba con su hermana la mayor con la que nunca tuvo ocasión de cruzar una sola palabra porque murió a los cuatro años, los mismos que ella tardó en venir a este mundo y de la cual recibió el nombre procedente de la abuela paterna. Le reprochaba su hermana, dice Enma, que para que hubiera sido posible ser bautizada con ese nombre, ella había tenido que morir, cosa que no ocurre cuando se hereda el nombre de cualquier otro familiar, padres, tíos, abuelos, padrinos...etc. Le había contado en sueños que la envidiaba por la vida que llevaba, casada, con hijos y nietos, de cuyo amor la muerte le había privado. Se preguntaba por qué ella. De no haber muerto, Enma no se llamaría así. Posiblemente le hubieran puesto el nombre de su hermana pequeña, Pilar, mucho más bonito. Y, si es verdad que el nombre influye en la personalidad, su vida no hubiera sido la misma. Con cinco hermanos la familia no habría podido pagar carreras universitarias, cosa que ella tanto agradece a sus padres porque eso le ha permitido casarse con quien quiso, trabajar en la enseñanza que le gustaba y disfrutar de la pensión más alta que otorga el Estado Español. 

      El nombre es nuestra tarjeta de identidad. Es una costumbre enraizada en la mente humana. Investigadores franco-israelíes aseguran que cada nombre tiene características asociadas e influye en el destino, profesión, años de vida...etc. La frase más bonita que he encontrado es que "el nombre envuelve a quien lo posee". También he leído que hay quien cree que las mujeres con nombres masculinos son más exitosas. ¿Lo sabría mi madre cuando me llamaba con un hipocorístico masculino para paliar el feo nombre recibido de mi abuela? Ja ja ja. Efectivamente la importancia del nombre es mayor de lo que muchos piensan. Llamar a las personas por su nombre se considera un gesto de respeto y empatía. Además produce un efecto psicológico muy positivo, establece confianza. Según una investigación de la Universidad de Nueva Jersey, cuando escuchamos nuestro nombre el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro se activa con más fuerza que cuando oímos el nombre de otra persona. Siempre me ha impresionado un verso de una canción religiosa, "Señor, sonriendo, has dicho mi nombre". No podía faltar una cita literaria, en el momento del poema de Allan Poe "El cuervo" en que el poeta le pregunta al pájaro su nombre y le responde "Never more" (nunca más) él comenta "y aquí ya sin nombre para siempre".

       Pero volvamos a Enma que, cuando piensa en su difunta hermana, se pregunta  ¿y si existiera la reencarnación? ¿Podría ser ella la hermana reencarnada? Hay culturas que han defendido la metensícosis desde la antigüedad. Pero entonces recordaría algo, puesto que con cuatro años se tiene memoria y no ha sido así. Por otra parte, ella ve más probable que estuviera predestinada a sustituirla para satisfacción de su padre, que deseaba una hija con el nombre de su madre a la que adoraba. ¿Heredaría así los rasgos de su abuela, como si el nombre de una persona tuviera magia?         

 

martes, 16 de febrero de 2021

Tienta furtiva


                                                        Tienta furtiva


           Viendo que pasan los días y no encuentro tema para desarrollar en mi blog, he recurrido a mi amiga Enma con la que comparto frecuente correspondencia. Me ha contado que siendo profesora de instituto en una ciudad sevillana asistió con su marido a una exposición de pintura del pintor malagueño Antonio Jiménez y compraron un cuadro que, desde entonces (1975), luce en el salón de su casa. Dice mi amiga que le impresionó la escena de dos adolescentes descalzos y malvestidos (uno lleva la camisa rota) dispuestos a torear a un enorme ejemplar con cuernos aprovechando la noche y, al mismo tiempo, la claridad de la luna llena.  Es lo que hacen los aspirantes a toreros que no tienen dinero para acudir a una escuela de tauromaquia. Son delgaditos. Uno se adelanta invitando al toro a embestir, colocándose de perfil, mientras el otro queda detrás rezagado a la espera. Ambos demuestran arrojo y valentía. El cuadro lleva por título "Claro de luna". Personalmente me parecería más apropiado "Tienta furtiva" pero reconozco que perdería las connotaciones poeticas lorquianas del toro y la luna.                                    Desde el primer momento, me comenta Enma, le atría la fuerza del color azul en todas sus modalidades, en las nubes, en el camino, en la maleza del campo y hasta en la piel de ese toro negro zaíno, color que solo se ve roto por los dos trozos de tela roja que lleva cada uno y que, haciendo de muleta,  pretenden atraer al enemigo. El animal, en actitud altanera, los mira de frente, con la cabeza erguida y los puntiagudos cuernos  hacia  la luna... "Ese toro enamorado de la luna..."

    Enma ha visto en este cuadro las características del impresionismo, cuyos pintores se caracterizan por la experimentación con la luz y porque las figuras se convierten en trazos casi irreconocibles, pero yo creo que por la fecha en que Antonio Jiménez pintaba, correspondería más al postimpresionismo del siglo XX, que utiliza pinceladas gruesas para llegar a un estilo más personalista.

    Cuando terminó su relato le pregunté a Enma si había investigado acerca de quienes podrían ser los torerillos y me contestó que si y que logró averiguar que eran dos antigus alumnos, Manuel y Curro, uno de los cuales consiguió su sueño de ser torero famoso.