lunes, 12 de octubre de 2026

HISTORIA DEL HIMNO NACIONAL

 PARTE I.- HISTORIA DE LA MELODÍA O PARTITURA.

 PRIMERO.- ORÍGENES INCIERTOS DE LA MELODÍA.

    La actual melodía del himno de España, en “Si bemol mayor”, también llamado “Marcha Real” o “Marcha Granadera” o “marcha de Ganaderos”, no tiene un origen demostrable, sino varias teorías acerca del mismo:

Primera.- Para algún especialista, existe insoslayable similitud entre la Marcha y una pieza musical (Nuba) del músico árabe saraqustí (o sea, nacido en la taifa de Zaragoza) Ibn Bayyah (Avempace), de finales del siglo XI o principios del XII.

Recientemente, el portal Webislam de conversos españoles al Islam, ha publicado la partitura de la Nuba al-Istihlál de Avempace (siglo XI), con arreglos de Omar Metiou y Eduardo Paniagua, la cual tiene compases asombrosamente parecidos a la marcha granadera.

Segunda.- La cantiga número 42 de Alfonso X el Sabio (segunda mitad del siglo XIII). En ella hay una cadena de compases que pudieron inspirar al desconocido autor de la Marcha de Granaderos.

Tercera.- La “Pavana Real” de dieciocho acordes. Fue encargada por un capitán de la guardia real de Fernando “el Católico”, llamado Gonzalo de Ayora (natural de Córdoba), como pieza musical de marcha militar que debía acompañar a la entrada de los reyes en determinados actos.

Cuarta.- El regalo de Federico III “el Grande” de Prusia. Esta tesis, hoy completamente refutada por los expertos, es la que atribuye la creación a un inexistente regalo del rey prusiano a Carlos III.

Quinta.- Algunos historiadores subrayan las similitudes entre la Marcha y algunos aires militares de la época del emperador Carlos I. Existen opiniones que apuntan a que el origen del himno oficial podría estar en ellas.

 

SEGUNDO. LA ORDEN DE FERNANDO VI.

    En 1741 el rey de España Fernando VI de Borbón ordenó unificar y reglamentar los “toques de la guerra” en su ejército. Entre tales toques había uno singularmente apreciado del que se decía: “Siempre que cualquiera tropa marche con las formalidades correspondientes, tocarán marcha los tambores que haya en ella; y si los granaderos marchan solos, utilizarán entonces la “Marcha Granadera”.

La unificación se terminó en 1751 en un documento en el que se explicitaba la existencia de esta “Marcha de Granaderos”, pero no se acompañaba su partitura.

 

TERCERO. EL IMPULSO POPULAR.

 La melodía y el ritmo, aún sin evidencia de partitura escrita, fueron poco a poco calando en el pueblo español del siglo XVIII e inmediatamente la pieza musical se hizo popularísima, interpretándose espontáneamente y también protocolariamente en cada vez más cantidad de actos oficiales por todos los pueblos de España.

 

CUARTO.  LLEGA CARLOS III

 4.1.- En 1761, cuando hacía dos años que reinaba en España Carlos III de Borbón (medio-hermano y sucesor de Fernando VI), se edita el “Libro de la Ordenanza de los Toques de Pífanos y Tambores que se tocan nuevamente en la Ynfantería Española” (la y griega no es errata) compuestos por el jienense de Andújar don Manuel Espinosa de los Monteros. El libro contiene una partitura titulada Marcha Granadera o Marcha de Granaderos y se conserva, para quien quiera verlo, en la Biblioteca Nacional de España.

El mismo Carlos III, en 1793, decidió conceder a nuestra Armada Real, como pabellón de guerra distintivo, la actual bandera de España, la inigualable rojigüalda.

Medio siglo después, la enseña fue definitivamente elevada a bandera de toda España (por tanto, no solamente de sus ejércitos) por Real Decreto de 13-X-1843, firmado por la reina Isabel II.

4.2.- En 1769 se editó un “Cuaderno Impreso” conteniendo instrucciones respecto de dónde y cuándo interpretar los diversos “toques de guerra”, siempre a pífano y tambor. Allí vuelve a aparecer la “Marcha de Granaderos”, a la que se añaden dos clarinetes y de la que se menciona, como “concertador” (no compositor) al mismo Manuel Espinosa de los Monteros.

“A Espinosa se le reconoce en la citada portada del cuaderno como concertador”, añade el historiador del Bosch en su obra sobre nuestro himno.

4.3.- En 1770 Carlos III la declaró oficialmente “Marcha de Honor”, esto es la que debía protocolaria y obligatoriamente tocarse a la entrada de los reyes en los actos oficiales, lo que nuevamente satisfizo al pueblo llano, que ya había interiorizado la composición como uno de los símbolos de la nación.

 

QUINTO. LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.

    Durante la guerra de la independencia, el pueblo español usó insistentemente los colores de la rojigualda y el “Si bemol mayor” de la Marcha de Granaderos como símbolos de resistencia patria.

En 1815, recién terminada esta Guerra de la Independencia contra Francia, y coronado Fernando VII de Borbón, el Gobierno de Madrid ordenó por decreto que esta Marcha de Honor o “Marcha Española” fuera la única a interpretar cuando cualquier unidad militar rindiera honores. Por tanto, y despreciando cualquier aportación músico-militar francesa de la época de José I Bonaparte, la tonada saltó del pedestal de la realeza al del brazo defensor de la nación, el ejército.

Paradójicamente, durante el Trienio Liberal (1820 – 1823) el rey Felón Fernando VII firmó el decreto de 7-IV-1822 por el cual “Se tendrá por marcha nacional de ordenanza la música militar del himno de Riego que entonaba la columna volante del ejército de S. Fernando mandada por este caudillo”

Y el mismo Fernando VII prohibió el mismo himno de Riego durante la durante la Década Ominosa (1823 1833), reponiendo la Marcha Real, como luego ratificó su hija Isabel II.

 

SEXTO. ANÉCDOTA RUSA.

    En 1857 el compositor romántico ruso Mily Balakirev, integrante del llamado “Grupo de los Cinco” (Músorgski, Rimski-Kórsakov, Borodín, Cuí y el propio Balakirev, maestro de los demás), compuso una “Obertura sobre el tema de una marcha española”, conteniendo maravillosas variaciones sobre la dicha Marcha de Granaderos. Dedicó la pieza a una tal Ludmila Iwanowna Schestakowa.

 

SÉPTIMO.- CONVULSO SIGLO XIX.

    Con el triunfo de la Revolución “Gloriosa” en 1868, la reina Isabel II se exilia y los generales progresistas Prim, Serrano y Topete toman el liderazgo de Gobierno y Parlamento, disponiéndose a intentar defenestrar todos los previos símbolos nacionales, entre ellos la Marcha Real.

Por eso en 1870 se convocó un concurso público para fijar por decreto un nuevo himno de España “a paso regular en compas de compasillo, de estilo brillante y majestuoso”; el ganador sería galardonado con “una distinción honorífica y dos mil pesetas”. Concurrieron cuatrocientas cuarenta y siete melodías firmadas, por ejemplo, por Tomás Bretón, Ruperto Chapí, o Federico Chueca, El jurado estuvo formado por músicos de renombre: Miguel Hilarión Eslava, Francisco Asenjo Barbieri y Pascual Juan Emilio Arrieta. El concurso fue declarado “desierto” por falta de calidad en las obras presentadas. Dijo el tribunal: “en los cantos nacionales, a pesar de su mayor o menor bondad artística, entra por mucho la significación que les presta la costumbre o el capricho de los pueblos”.

La Primera República (1873 – 1874) no adoptó oficialmente, como himno de España, el de Riego, a pesar de lo que algunos creen.

 

OCTAVO.- RESTAURACIÓN BORBÓNICA Y FIN. LA ACTUALIDAD.

    8.1.- La Real Orden Circular de 27-VIII-1908, de Alfonso XIII, dispuso que, como partitura, se utilizara la realizada por Bartolomé Pérez Casas, Músico Mayor del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos; uno de cuyos alumnos, el célebre compositor militar español Germán Álvarez Beigbeder compuso una versión de gran solemnidad.

8.2.- Durante la Segunda República tampoco se adoptó como himno oficial el “Himno de Riego”, sin perjuicio del gusto de los ciudadanos republicanistas que espontáneamente lo interpretaban.

Dada la polémica surgida, autores como Pío Baroja lo denostaron (al de Riego) por considerarlo chabacano e impropio de los ideales de la nueva República.

8.3.- Tras la Guerra Civil (1936 – 1939), el Régimen de Franco aceptó la Marcha Real como Himno Nacional.

 

PARTE II. HISTORIA DE LA LETRA DEL HIMNO.

    Debido a su origen, mezcla de lo regio, lo militar y lo popular, el Himno Nacional no ha tenido jamás letra.

Y, en mi opinión ni falta que hace.

Otros himnos carentes de letra son el de San Marino, Bosnia y Herzegovina y Kosovo.

Cuestión distinta es que se hayan escrito letras muy diversas para acompañar al españolísimo “Si bemol mayor”.

Seguidamente va una lista de ellas:

1.- 1843. El dramaturgo de origen argentino Ventura de la Vega escribió la primera de que se tiene conocimiento.

2.- 1927. Eduardo Marquina dio forma a unos versos para conmemorar las bodas de plata en el trono de Alfonso XIII.

3.- 1928. El poeta andaluz José María Pemán compuso un poema por encargo especial de Miguel Primo de Rivera que se convirtió en la letra del himno oficializada por el Movimiento de Franco.

4.- En 1950 la muy utilizada “Enciclopedia Álvarez”, que era el libro de texto de todos los jóvenes estudiantes de España durante la posguerra, insertó un texto como letra de la Marcha Real

5.- En la última década del siglo XX los escritores Jon Juaristi, Luis Alberto de Cuenca, Abelardo Linares y Ramiro Fonte compusieron una letra para la Marcha Real, bajo encargo del entonces presidente del Gobierno, José María Aznar.

6.- En 2008, una poesía de Paulino Cubero, por encargo del Comité Olímpico Español fue presentada sin demasiado éxito.

7.- En 2012 el partido político Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía hizo pública una versión escrita por Joaquín Sabina.

8.- En 2018 la cantante Marta Sánchez, cantó inesperadamente, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el Himno Nacional con una letra por ella escrita que causó cierto revuelo social.

En mi opinión no cabe censurar a Marta Sánchez.

a).- En lo interno. Si en su conciencia interna pretendió lucro, sea directo o sea indirecto instrumentalizando al Himno por vía de famoseo-disfrazado-de-trending-topic, es algo insondable, pues pertenece a su fuero interno. Hay un dato: nada cobró, frente a aquellos que sí lo hicieron en los momentos que hemos repasado.

b).- En lo externo. Discrepo de quienes hacen comparaciones con otras letras o con otros autores, más o menos sólidos. Ahí van mis argumentos:

b.1).- Si no hay un autor claro de la música … ¿Por qué ha de haber un autor consagrado para la letra?

b-2).- El LO-LO-LO-LO es maravillosamente surrealista, y el surrealismo es consustancial a lo español.

b-3).- Marta Sánchez ha vendido más de diez millones de discos, lo que la convierte en una “grande” de la música ligera española. A mí me va más el rock, pero reconozco su talento interpretativo.

b-4).- La Marsellesa, Himno Nacional francés de mundial fama, fue compuesto por un músico militar del que nada se sabe … y mira la fama que alcanzó su única obra. El pueblo francés reconoció la tonada como símbolo de sus aspiraciones, y ahí la tienes.

El pueblo español ha venido reconociendo en su bandera rojigualda y en su Marcha Granadera dos iconos representativos de su LO-LO-LO-LO … o al revés … que es lo que mola del surrealismo.

 

Así pues, olé-olé Marta Sánchez (para mí).

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