sábado, 30 de septiembre de 2023

                                                                 MEMENTO, HOMO           (Recuerda, hombre...)


                 Estoy leyendo un libro cuya protagonista se llama Deyanira y a partir de este nombre, como ocurre en el "cesto de las cerezas" he empezado a recordar aquella tragedia de Sófocles, "Las traquinianas", (las mujeres de Traquis) que  tradujimos del griego en mis primeros años de carrera en la Universidad de Murcia, bajo la dirección del catedrético D. Antonio Ruiz de Elvira, hombre de enormes conocimientos de las lenguas clásicas  y del que tanto aprendí. Los libros los pedimos a la Universidad de Oxford. Aun conservo el mío como una joya de biblioteca.                                                                        Aunque el protagonista es Hércules (Heracles en griego), Deyanira también lo es. Después de casarse salieron de la hermosa ciudad de Calidón y se dirigieron a Traquis, pero al llegar al río Eveno tropezaron con el centauro Neso, que atravesaba a los viajeros a la otra orilla por una cantidad de dinero. Este personaje, mitad hombre mitad caballo, enamorado de la joven, trató de violarla. Hércules reaccionó rápidamente disparando su arco e hiriendo de muerte a Neso. Este, antes de morir le regaló a Deyanira una túnica empapada   con su sangre y recomendándole que si alguna vez  su marido le era infiel, se la pusiera para recuperar su amor. En realidad era una venganza del centauro, pues la túnica estaba envenenada y en cuanto se la pusiera moriría. Y es que la sangre de Neso estaba mezclada con la de la Hidra de Lerna, envenenada por el flechzo de Hércules en uno de sus doce trabajos. Entre sufrimientos el héroe griego subió al monte Eta donde su hijo preparó una pira a la que prendió fuego Filoctetes, el cual recibió en regalo el arco y las flechas invencibles de Hércules. El fuego destruyó su cuerpo, y fue entonces cuando se oyó la voz de Zeus para permitirle entrar en el Olimpo, y por consiguiente en la inmortalidad.                                                                                                                        Pero volvamos la vista atrás. Hércules, hijo del dios Zeus y de la mortal Almena, antes de casarse con Deyanira tuvo varias esposas, a algunas de las cuales mató en sus frecuentes estados de locura. Por lo cual los dioses lo castigaron a realizar los famosos doce trabajos. Una vez realizados, no volvió a Tebas con su esposa Megara, sino que se dirigió a Ecalia, donde su rey, Eurito, había prometido la mano de su hija Yole a quien venciese en una prueba con arco. Aún habiendo ganado, no se la entregó por miedo a sus acciones con las esposasv anteriores. Hércules juró vengarse y le robó las yeguas al rey. Después de algún que otro acto de locura, el héroe griego fue vendido a Onfelia, con la que pasaba los días vestido de mujer. Acometió nuevas hazañas, recibió la libertad, fue devuelto a su patria y encontró a Deyanira, hija de Alteo.                                                                                                                                                     Esta técnica de comenzar el relato por la mitad y volver al principio es muy antigua. Recibe el nombre de " in medias res".                                                                                                                                       

jueves, 14 de septiembre de 2023

                                                             De locos


           Antes de comenzar el verano una amiga y compañera de carrera me comunicó que estaba leyendo "Nuestra Señora de París" de Víctor Hugo y que le había gustado mucho, insistiéndome en que hay que volver a leer lo leído de jóvenes. Y, mira por donde, hace unos días fui a desayunar churros y vimos, mi hijo Pepe y yo, un quiosco de libros que aún permanecía abierto después de pasada la feria. Él seleccionó unos cuantos para su biblioteca, entre los que estaban los dos tomos de Víctor Hugo. Le pedí que me los dejara y pude comprobar que recordaba muy poco, los nombres de los protagonistas, concretamente Quasimodo ( = casi como, nombre que le puso el cura que lo acogio de niño y que le recordaba la palabras con la que se inicia el introito de la misa del primer domingo después de Pascua: "Quasimodo geniti infantes ..." = como niños reciennacidos ), las gárgolas de la catedral parisina y poco más. Pero me llamó la atención la alusión que se hace en la novela a las representaciones teatrales que se montaban dentro de las catedrales. Concretamente se aludía al "papa de los locos". Pronto me puse a investigar y encontré que hubo unas "fiestas de los locos " en el medioevo francés, de origen folclórico, que se representaban en las iglesias y cuyos protagonistas solían actuar con  máscaras de papas, cardenales, obispos, archidiáconos, clérigos...etc. En realidad se trataba de sátiras sociales y políticas, puestas en boca de tontos, niños y sobre todo locos (la tradicional historia, la de verdades puestas en boca de locos), llegándose a celebrar misas burlesca. Recordemos que el pueblo no entendía el latín de la misa. 

      Estas fiestas se empezaron a celebrar el 28 de diciembre, día de los inocentes. Hay quien ve su origen en las "saturnales" romanas, donde los esclavos tenían derecho a hablar de sus vidas. 

     La Iglesia católica permitió dichas fiestas hasta finales del siglo XVI. Fecha en que se prohibieron en París, aunque continuaron en otras ciudades. 

     Se citan como gentes del hampa a concheros (falsos peregrinos de Santiago), espumosos (falsos epilécticos), calvos (que fingían ser curados de tiña en una peregrinación), ruines (andaban con muletas), malsanos (que fingían falsas úlceras), escaldados (que fingíann ser mercaderes arruinados por la guerra), huérfanos (mendigos jóvenes), encapuchados (falsos leprosos)...etc.

  Buscando algún fragmento digno de no olvidar, he elgido la descripción de Quasiodo, más propia del barroco que del romanticismo, un retrato que parece sacado de un cuadro expresionista:

"No intentaremos dar al lector una idea de aquella nariz tetraédrica, de aquella boca en forma de herradura, de aquel pequeño ojo izquierdo tapado por una ceja pelirroja, espesa como un matorral, mientras que el ojo derecho desaparecía completamente tras una enorma verruga, de aquellos dientes en desorden, mellados por varios sitios, como las aspilleras de una fortaleza, de aquel belfo calloso, entre el que se asomaba uno de los dientes, como el colmillo de un elefante, de aquel mentón bipartido, y sobre todo de la expresión que se extendía por todo el rostro, mezcla de malicia, de asombro y de tristeza"

"...toda su persona era una mueca.Una enorme cabeza erizada de pelos rojizos; entre los hombros, una joroba enorme cuya contrapartida se dejaba adivinar por delante; una organización de muslos y piernas tan extrañamente combinada que sólo se tocaban en las rodillas y que, vistos de frente, parecían dos hojas de hoz que se juntasen por los mangos; unos pies enormes, unas manos monstruosas y, a pesar de todas aquellas deformidades, un indefinido aspecto de vigor, de agilidad y de valor".

                                                                                                             (Águilas, verano de 2023)  


 

jueves, 15 de junio de 2023

                                            "Praeterita mutare non possumus"  (Cicerón, "In Pisonem" 25)  (1)

                     Estoy en mi habitación, que comparto con mi hermana pequeña, leyendo las postales  que me manda mi novio desde Barcelona, que está estudiando para presentarse a las asignaturas del último curso de técnico textil, una carrera de cinco años que no le gusta y a la que se ha visto obligado por sus padres. A él lo que le gusta es la literatura. Se ha leído casi toda la biblioteca del Comercio donde trabaja su padre. Quiere que al menos yo estudie Literatura, pero a mi me gusta el latín. Me manda postales porque sabe que las colecciono. En ellas caben pocas palabras, pero dejan traslucir una aureola de cariño y tristeza  por la lejanía.                                                                                                                 A mis 16 años el tiempo se me hace eterno, no acaba de pasar, y el futuro, nuestro futuro, ¡está tan lejano ! No obstante yo me veo de viejecita solitaria, sentadita en un sillón leyendo estas postales. No sé si es una visión o un sueño, o es que tengo poderes jajaja ¿No será que el tiempo  puede ser redondo, en vez de lineal, y moverse en espiral? ¡ Qué tontería ! Estamos en 1958, a mitad  del siglo XX. Estaré hablando de ciencia-ficción y ahora lo que tengo que hacer  es estudiar para la reválida de sexto. Si saco buenas notas mi padre se pondrá muy contento.                                                                                                                                                                                                                                                               La mayoría de las postales son de paisajes y de arte. Siempre me gustó el románico y él lo sabe. He hecho un trabajo sobre catedrales románicas para doña Carmen Rey, catedrática de Historia y Geografia, y me ha ayudado a lograr matrícula de honor  en su asignatura. Creo que las postales, que me llegan a diario, son como palomas mensajeras que me traen las palabras mas bellas y románticas que jamás he escuchado. Las de paisajes de la naturaleza, diría yo, que hasta el perfuma de las flores y los árboles. Las de las catedrales, el de las viejas piedras. ¡ Qué espectaculo para los sentidos ! Cuando sea mayor ¿LAS SEGUIRÉ VIENDO IGUAL? Algún día nos casaremos y podremos viajar para verlo todo al natural. Eso me ha prometido.  También pienso si todo esto  se me olvidará  ante el cuidado de los hijos. No consentiré dejárselos a nadie. Quizás porque yo de pequeña siempre estaba cuidada por una tía. He oído que el tiempo cambia a las personas, pero yo quiero que nosotros sigamos siempre igual, y si un día él me faltara, cual abuelita solitaria, poder disfrutar de estas tarjetas, viviendo de los recuerdos, y contárselos a mis hijos y nietos. 

( 1) No podemos cambiar el pasado.  

   

    

           

jueves, 1 de junio de 2023

                                                      Aprendizajes   II


         En Aprendizajes  I confesaba yo que, leyendo el Libro  I  de las  MEDITACIONES  de Marco Aurelio, me había atrevido a copiarle cómo este emperador romano había conformado su personalidad tomando las cosas buenas de sus padres, abuelos, hijos, amigos, maestros y profesores. Pero por no alargarme dejé a algunas amigas sin nombrar. Y una de ellas, Ramoni, Moncha para otros, no deja de reprochármelo cuando nos vemos. No fue un olvido, sino un dejarlo para después.                                           Bueno, pues voy a satisfacer su curiosidad por conocer qué aprendí de ella. En primer lugar, la capacidad de adaptarse a vivir y trabajar en un lugar lejano de su ciudad natal, su carácter abierto y la facilidad para hacer amigas, aún siendo de ideas políticas diferentes a las suyas. En segundo lugar, el deseo de colaborar en actividades culturales, poesía, teatro, entre otras.                                                               Pero hay dos cosas que no he logrado aprender de Ramoni, armarse caballero de la Orden de Calatrava, y pronunciar las "eses" de final de sílaba. Esto último lo intento pero.........sin éxito. En cambio, me ha comentado que, cuando va a su tierra, le dicen que habla murciano   jajaja. Ella ha aprendido de nosotros. 

           

jueves, 18 de mayo de 2023

                                               Los árboles         (LORCA   2023)

         Me cuenta mi amiga Enma que desde que sale a andar diariamente con unas amigas por lugares ajardinados, ha descubierto el cariño que siente por los árboles. Se ha encontrado con algunos ejemplares nuevos en esta ciudad, como "el árbol del amor", que crece en las aceras de la carretera de Águilas, con sus bellas rosas que, pasada la primavera, se van convirtiendo en unas vainas en las que se ocultan las semillas. Lo que le recuerda  al flamboyá cubano de flores rojas, que contempló en La Habana. A pocos pasos, pero en la acera de enfrente, se ha quedado sorprendida  de la rareza del "árbol de la lana" junto al restaurante "La Antorcha", que da unos frutos semejantes a los pepinos y que en primavera se convierten en bolas parecidas a la lana, que, al secarse, dan lugar a las vainas de las semillas. Preguntando por el origen de tan exótico árbol, descubrió que había venido de Australia.                Cuando pasea por las frondosas alamedas discute con las acompañantes sobre los nombres de los altos ejemplares, álamos, olmos, plataneras de sombra, eucaliptos y un cedro en un antiguo huerto.             Como Enma es muy curiosa, siempre anda preguntando lo que no sabe,  leyendo en los libros o investigando en internet. Así se ha enterado de que "los cedros del Atlas", originarios de Argelia, también conocidos como cedros plateados por su tonalidad azulada grisácea, situados en la Plaza de Santo Domingo, de 15 m. de altura, están llegando a su fin y los van a sustituir por otros de la misma especie. Hay cedros que superan los 35 m. Algo parecido le está pasando a la jacarandá del jardín del Palacio de Guevara, de 10 m. de altura, que florece en primavera y otoño. Tras una buena poda esta primavera está volviendo a echar flores. Es propio de la América subtropical.                                       Entre los datos de interés Enma me ha comunicado que nuestro planeta tiene árboles desde hace cuatro millones de siglos, por lo que deberíamos "contemplarlos con el respeto debido a los mayores" como ha dicho un escritor. Por lo tanto están aquí mucho antes que nosotros. Algunos, como los olivos y los cipreses, pueden alcanzar los 3,000 años de vida. Hasta ahora se había considerado que el árbol más antiguo del mundo, llamado el gran abuelo, era un alerce que se encuentra en Chile con mas de 4,000 años, pero recientemente se ha comprobado que lo supera el pino bristlecone del oeste de los EE.UU con casi 5,000 años. Otro dato interesane es que el mundo vegetal supone más del 90 % de los seres vivos.                                                                                                                                                               Al tratar el tema de los árboles no se puede olvidar la importancia de la madera por ser la primera materia prima de la humanidad. Los hombres primitivos vivían en los árboles, que siguen siendo verdaderas fábricas del oxígeno que necesitamos para respirar y cuyas sombras nos refrescan del tórrido sol del verano. Así lo reconocía Virgilio al inicio de la Égloga I; " Tú, Titiro, a la sombra descansando desta tendida haya..."                                                                                                                                           La madera es un material natural que ha marcado la cultura humana. Fue utilizada para todos los usos inimaginables, hasta hoy; la construcción de viviendas, muebles, adornos, calzado, instrumentos musicales, campanas, como combustible...etc. También podríamos decir que gracias a los bosques se han publicado todos nuestros libros.                                                                                                                                   Cuando Enma se pone filosófica, me recuerda que de madera se han venido fabricando las cunas y los ataudes ( el principio y el fin de nuestras vidas, que diría Quevedo).                                                            Dice Joaquín Araújo en "Los árboles te enseñarán a ver el bosque "  (2020) que  éste, el bosque, "en otoño se convierte en carne enamorada; en invierno el bosque se va a la cama; la primavera es la vida  de las vidas, las flores, y en verano el bosque trabaja a destajo".                                                                    De los muchos dichos que existen sobre los árboles y la madera he seleccionado  el que escribió Leonardo da Vinci, entre otros, "La madera alimenta el fuego que la quema".  Y me ha llamado la curiosidad  la frase "a palo seco", que se utiliza cuando la tormenta en el mar sólo deja ver el mástil. A veces utilizamos la expresión "tocar madera " para tener buena suerte, que se puede deber a la madera de roble de la que, según los griegos, estaba hecha la morada de los dioses, o la madera de la cruz de Jesucristo.                                                                                                                                         Alejandro Casona en " Los árboles mueren de pie", convierte al árbol en la metáfora de la dignidad de una abuela.                                                                                                                                           Cuando Enma se pone mística, me recuerda que el árbol crece hacia arriba, hacia el cielo, como el conocido  Ciprés de Silos de Gerardo Diego;  "Ehiesto surtidor de sombrs y sueño, que acongojas  al cielo con tu lanza. Chorro que a las strellas casi alcanza, devanado a sí mismo en loco empeño".                   Aunque no hay todavía pruebas científicas, los árboles, según los más recientes estudios botánicos, podrían estar en contacto a través de las raíces. Sus medios de comunicación son muy distintos a los de los otros seres vivos, usando un lenguaje sin palabras, sin sonidos. Nos hablan de su edad cuando cortamos el tronco y contamos los anillos, uno por año.                                                                                   Enma me ha puesto al día  al recordarme que  hay una propuesta de  ley  por parte de Podemos para reconocer jurídicamente en las Cortes españolas que  los árboles sean declarados seres vivos con alto valor social y ecológico y que se reconozcan sus derechos.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

 

         

martes, 11 de abril de 2023

                                                  Escapada a Alicante       (18 y 19 de marzo de 2023)

             Hacía tiempo que yo tenía ganas de pasar un fin de semana con mis hijos y nietos en Alicante para ver la casa de mi nieta Marina y enseñarles los lugares de mi veraneo de adolescente con mis padres y hermanos. Así "mataría dos pájaros de un tiro". Pero ha sido mucho más porque ha coincidido con el día de S. José y hemos celebrado el santo de dos Pepes, el padre, mi hijo y el hijo, mi nieto, amén de que en mi cabeza revoloteaba el recuerdo del abuelo, cómo no, también Pepe, ya desaparecido. Añadimos manu militari, la celebración del cumpleaños de mi nieta Marina, que trabaja y vive en esa ciudad con su pareja, Giuliano, recio calabrés pero de enorme corazón. Para redondear todo ese galimatías familiar, la llegada de la alegre primavera nos adornó con unas suaves gotas de lluvia que se convirtieron al poco tiempo en un ligero aguacero, cosa que no nos desanimó en absoluto. En cuanto dejamos el equipaje en el bonito y céntrico hotel Eurostar Lucentum, nos reunimos con Marina y Giuliano y nos fuimos a buscar algún sitio donde alimentar tanta boca hambrienta. 

    En tantos años la ciudad levantina ha cambiado tanto que yo estaba ligeramente desorientada. Pero entonces di con el antiguo Estudiohotel de treinta pisos en el que vivió mi hijo Juan durante sus cinco largos y procelosos años de MIR. Aquel gran edificio se convirtió para mí en un auténtico faro de Aljandría ya que se divisa por muchas calles. Los jóvenes no lo necesitaban porque con los GPS de sus móviles se movían sin problemas de acá para allá. Comimos un menú exquisito en un restaurante italiano de nombre Bigoli amenizados por las someras explicaciones del chef Giulano, sabio conocedor, según él mismo nos confesaba, de la gastronomía alicantina. Después de degustar algunos y devorar otros tan suculentas viandas fuimos paseando por la explanada para recordar aquellas tardes de estío en que antaño íbamos a beber la helada horchata de chufa. Pasamos por el monumento a Canalejas, que aún recordaba, como también los centenarios ficus, hasta llegar al acogedor piso de Marina y Giuliano con vistas al puerto marítimo. Ese paisaje correspondía al magnífico cuadro neobarroco tirando a grunge que les traía a Marina y Giulano mi hijo Pepe, pintado por él, probablemente bajo los efectos de alguna extraña droga alucinógena. Mi hija pseudoprimogénita Carmen y mis nueras Rocío y Bernarda disfrutaron como niñas ante la horrenda visión de la obra. 

    Pronto se hizo la hora del tardeo. Nos sentamos en la concurrida calle Castaños, rebosante de gente noble, incluyendo en tal fauna a los turistas de rancio abolengo y sonrosadas mejillas. Frente a la puerta de una discoteca pedimos unas copas mientras contemplábamos absortos un auténtico desfile de chicas maduritas festejando despedidas de soltera. En sus cabezas lucían algunas de ellas virilmente la causa última de que la pobre Eva fuera condenada a parir con dolor y no estoy hablando precisamente de manzana alguna. Observé que la mayoría de las paseantes vestían de luto riguroso, incluso el portero de la discoteca, negro rematado de piel, vestía de oscuro, imagino que por la moda. Hay que tener en cuenta que era sábado. No recuerdo de qué hablábamos, pero sí que no parábamos de reír a mandíbula batiente. Con esta familia mía y otros animales, como decía Durrell, los viajes son muy divertidos. 

    Cuando se hizo la hora de cenar nos dirijimos a un restaurante situado frente a nuestro hotel. Lo habíamos elegido para que, una vez terminada la cena, mi yo recatado se fuese a acostar y el resto de la fauna, de copas y discotecas. Ignoro lo que siguió pero por los videos y whatsapps que mandó mi hijo Juan, aunque él, como siempre, se recogió de los primeros, creo que lo pasaron muy bien.      

      Por la mañana temprano había quedado con mi hijo Pepe, el de la mejora, para hacer el recorrido turístico mientras los demás dormían a pierna suelta porque está visto que tanto la mayor como el menor, a su provecta edad, no aguantan más de un asalto. Nos dirigimos primero a la Plaza del Ayuntamiento para hacer fotografías y recorrer los soportales bajo los que se acumulaban puestos de antigüedades, monedas y libros de un mercadillo dominical. Nos sentamos en la placeta a tomar un caro café que mi hijo Pepe tuvo a bien desembolsar, por algo es uno de mis tres hijos predilectos. En un momento dado vi al fondo la escalinata que subía a la iglesia de Santa María frente a la que estaba la casa en la que yo pasé algunos años de mi concupinscente adolescencia. Se debió activar entonces alguna oculta neurona de mi oxidado disco duro porque de pronto lo recordé todo. Allí seguía la antigua fachada barroca con sus columnas salomónicas. ¡Qué emoción sentí al volver a revivir aquellos felices instantes! Allí estaba yo, como una colegiala de vacaciones, viendo pasar el tiempo. ¡O tempora, o mores! Este último latinajo sé que los de la ESO que lean estas palabras no sabrán ni apreciarlo ni entenderlo. Podéis preguntar a vuestro tio Juan, ya lo buscará él en Google... Hicimos varias instantáneas y nos fuimos a la Calle Mayor en busca de la Concatedral. Pasamos por el museo de los "ninots" y me hice una fotografía entre dos de ellos para darle un poco de caché al pobre museo. Nunca me he visto tan bajita ni ellos tan bien acompañados. Ahora comprendo porqué mi amiga Carmen Griñán nunca militó en la NBA. Después del recorrido incluso tuvimos tiempo de ir a desayunar por segunda vez con la familia más retrasada y no lo digo por su capacidad mental que, aunque oculta, la tienen, sino por su querencia a dañar las almohadas de los hoteles hasta hacer el check-out. 

    Una vez recogidos los equipajes, tomamos rumbo a la Albufereta con la intención de localizar un piso que compraron mis padres años después de haber veraneado en la ciudad y que finalmente vendieron al hacerse muy mayores. Creo que lo identifiqué al pasar en el coche porque estaba próximo a la playa, entre un bosque de edificios que se construyó años más tarde. Nos detuvimos a tomar unas cervezas en la playa que forma un hermosísimo arco de herradura, de finísima arena y mar azul. Mi hijo Juan se pidió una Mirinda de naranja, creo que para recordar la infancia perdida. Cierto es que es el más sensiblero de los tres, pero aun así, yo lo quiero igual que a los otros dos. Se nos fue haciendo la hora en la que teníamos reservada una mesa en la playa de San Juan, en el afamado Casa Julio, en recuerdo de aquellos domingos en que mi marido y yo íbamos a comer arroz con mi hijo del mismo nombre que la playa. Tras unos entrantes y ensaladas llegaron los deliciosos arroces, uno negro y otro del senyoret, este último porque a mi nieto Pepe, tan ducho en otros menesteres prohibidos, le cuesta pelar las gambas. Para finalizar nos surtieron unos abundantes platos de dulces y helados variados. Todo estaba buenísimo y tan agradable fue la compañía que mi hijo Pepe se fue disimuladamente a fumar, mi hija Carmen no quiso dejarlo solo y mi hijo Juan dijo que se meaba encima y que nos esperaba fuera, así que finalmente, para que mis nietos no tuvieran que quedarse a fregar los platos, opté por pagar yo. Al frisar la tarde llegó el momeno de la despedida y nos comprometimos a repetirlo lo antes posible. Espero que la próxima vez mis hijos mayores hayan dejado de fumar y mi hijo pequeño no sea tan incontinente para que se estiren aunque sea un poquito....


lunes, 13 de marzo de 2023

                                                              CALLEJEANDO


            Me gusta pasear por mi ciudad leyendo los anuncios, los letreros de las tiendas , de los bancos, de todo lo que abarca mi vista, y me creía que solo lo hacía yo, pero leí "Un andar solitario entre la gente" de Antonio Muñoz Molina y me encontré con la historia de un caminante urbano que va por la calle con su lápiz escribiendo todo lo que le llama la atención, lo mismo en Nueva York que en Londres o Madrid, la ciudad como un "nosotros que te habla". En ese libro se alude a las ciencias inventadas, como la Deambulogía, que "estudia los itinerarios seguidos por escritores, artistas, científicos, visionarios, indigentes y lunáticos". Podría ser una rama de la Topobiografía, que estudiaría los domicilios en que han vivido unos personajes. Sírvanos como ejemplo los paseos de Kant.                                   Hay anuncios que se dirigen al lector con la confianza de hablarle de tú, sin conocerlo. ¡Qué falta de respeto! Veo que una tienda de colchones dice: "El descanso y tú". La mayoría de las  veces son juegos de palabras: "Nada puedes hacer en tus tareas sin hacer nada" (un Banco), "El móvil que te dejará inmóvil", "Pasa de hipotético a hipotecas" (un Banco), " Buenas tardes, ¿ Tomamos un café? " (un Banco), ¿para hablar de qué?, "De especialista a especialista" (un Banco), "Tomar agua nos da vida, tomar conciencia nos dará agua" (recomendación de la empresa de aguas ) Otras veces se echa mano de expresiones coloquiales: "El tiempo todo lo cura pero no lo limpia" ( servicio de limpieza local), "No te metas en un marrón" (empresa de limpieza local), "Saca la lengua a la miopía" (una óptica )., " Por los pelos" (una peluquería). He leído algunos increíbles: "El escenario lo cura todo" (para una obra de teatro), "A los pies del Rey" (Iglesia Cristiana) ¿el rey Dios?, "Haz tu sueño realidad" (una autoescuela) ¿conducir puede ser un sueño? Algunos tienen poca imaginación: "Soy natural" (una herboristería). Hasta mala redacción:  "Información del cliente" (una tienda) será para el cliente, digo yo. O traducción literal de otra lengua; "Estamos cerrados" del inglés.                                                                                                                               Y cuando llego a casa me encuentro un cartel en la puerta del ascensor que dice: "Informamos a los señores propietarios e inquilinos que está totalmente prohibido orinar en zonas comunes". Es para mearse de risa jajaja.  

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lunes, 20 de febrero de 2023

                  

                                                           El lago de los cisnes          (Lorca, enero de 2023)

               He tenido la suerte de empezar el año igual que terminé el anterior, con comidas de amigas y familiares, más algún espectáculo musical que otro y cine. Con amigas asistí al espectáculo de música y danza  "El lago de los cisnes", interpretado por el Ballet de Kiev, que llevaba por título "Bailando desde el corazón", bajo la dirección de Ana Sophía Scheller. Me trajo el recuerdo de aquel lejano año de 1988 en que el 2 de febrero, con motivo del la restauración del Teatro Romea de Murcia, mi marido y yo tuvimos ocasión de presenciar "La muerte del cisne", magistralmente interpretada por la bailarina rusa del Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú , fallecida en mayo de 2015, Maya Plisétskaya, invitados por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Presidía el acto la Reina doña Sofía.     

     De este "Lago de los cisnes" disfrutamos de la música de Chaikovski, de la belleza y profesionalidad de los bailarines y bailarinas, del montaje... pero a mí me apetecía indagar en el libreto, un cuento de hadas, basado en las leyendas rusas y alemanas. Como la acción se sitúa en Alemania, el príncipe no podía ser otro que Sigfrido, tan vinculado a la épica germana, que se enamora de la princesa Odette, convertida en cisne blanco por el malvado brujo durante el día, y vuelta a su estado de mujer por la noche, con la intención de que se enamorara de su hija, Odile, el cisne negro, tras un engaño. 

                                                                                                                           

    Investigando sobre el final y habiendo leído que había tres posibles desenlaces, estaba intrigada por ver cual sería el elegido en esta ocasión. La versión original de Marius Petipa y Lev Ivanov, estrenada en S. Petersburgo, tenía como final que los enamorados celebran su amor eterno tras romperse el hechizo sobre Odette. En la mayoría de las versiones el final es feliz, pero existen las otras dos. En una muere el cisne blanco, y en otra Sigfrido muere junto al cisne blanco ahogados en el lago, mucho más romántico.                                                  

    El leitmotiv, palabra alemana que hace relación al tema que sobrevuela por toda la obra, es el triunfo del bien sobre el mal, representado metafóricamente por el color blanco, frente al mal, el color negro del brujo y de algunos cisnes como Odile. Dividida en tres actos, destacaría  el Gran  adagio "Duo de amor", el vals del acto II con las danzas eslavas, rusa, húngara, española y napolitana. El final elegido en esta versión fue feliz, demostrando que el amor lo puede todo y es capaz de triunfar sobre la magia  y la maldad.                                                                                  




      

miércoles, 18 de enero de 2023

                                                         Un  concierto  apoteósico     ( Lorca 30-12-22)

        

                             Comiendo con unas amigas, una de ellas me comunica que el alcalde iba a inaugurar oficialmente el Auditorio Margarita Lozano, famosa actriz lorquina desaparecida hace pocos años, con un concierto de la Film Symphony Orchestra (FSO), que es la primera orquesta sinfónica europea especializada en bandas sonoras  de películas. Decidimos  asistir, aunque fue muy difícil adquirir las entradas puesto que los mil asientos de que consta la sala estaban vendidos. Pero encontramos cuatro entradas devueltas a última hora.                                                                                                                            La dirección corría a cargo del extraordinario y joven Constantino Martínez-Orts, que nos asombró con su original indumentaria (una larga levita negra hasta los pies, con cuello Mao), su maestría en la dirección, en las explicaciones de verbo rápido, y su simpatía.                                                    Los 75 músicos se repartían los siguientes instrumentos: violines, violonchelos, violas, contrabajos, flautas, oboes, clarinetes, saxos, trompas, trompetas. trombones, tubas, timbales, percusiones, piano, arpa, y guitarra. Todo ello acompañado por decenas de focos de luces de colores y rayos de luz blanca, que hacían pasadas  por las cabezas de los espectadores.  

     El concierto estaba estructurado en un Prólogo, una Parte I  y  una Parte II. En el Prólogo Constantino  nos descubrió  el hilo conductor que unía las piezas musicales seleccionadas, eran los protagonistas de las películas, héroes y superhéroes como el Cid, Superman, Batman, Braveheart, Iron Man, Thor, Robin Hood, Lawrence de Arabia, Spider-Man, el último Mohicano, la Capitana Marvel entre otros, que trabajaron o lucharon en bien de la Humanidad. Cada Parte constaba de nueve bandas sonoras.                                                                                                                                                                Lamentablemente para mí, la mayoría de las películas no las había visto, pero los breves fragmentos que escuchamos me parecieron apoteósicos. El Prólogo estaba dedicado a Superman. He leído que es imposible escuchar las primeras notas de esta banda sonora y que no se te pongan los pelos de punta. Superman nos enseña que hay que ponerse al servicio del Bien. Es el Prometeo moderno, con su sentido de la justicia. La S de Superman significa esperanza en su Krypton natal, el lugar del espacio  de donde procedía, del que venía volando hacia la Tierra, La música es del compositor John Williams,                     La Parte I la abría  el Cid, obra de Miklós Rozsa, que vino a España para inspirarse en la música medieval. Conoció al filólogo y lingüista  Ramón Menéndez Pidal, experto en el Poema del Cid, el cual le recomendó que viera las Cantigas de Alfonso X  El Sabio. El fragmento seleccionado me recordaba al noble castellano en la playa de Valencia ( en realidad Peñíscola) por sus fuertes sonidos de acción y batalla. Le seguía Batman, el hombre murciélago, un superhéroe que, a diferencia de otros, no tiene poderes. Solo usa la inteligencia. Es un vengador, como Robin Hood o el Zorro, que también forman parte del concierto. El compositor fue Danny Elfman. Y así hasta nueve héroes.                                            La Parte II se abría con Lawrence de Arabia, cuya banda sonora recordaba cuando el valiente héroe inglés cabalgaba sobre un camello por el desierto arábigo ayudando a los árabes a independizarse de los turcos. La música de Maurice Jarre obtuvo Oscar a la mejor banda sonora en 1962 .En el caso de El último Mohicano, la banda sonora del sudafricano Trevor Jones y el estadounidense Randy Edelman ha sido considerada una de las mejores bandas de todos los tiempos. No podía faltar una heroína, la Capitana Marvel, una extraterrestre que cree haber vivido antes en la Tierra, siendo el resultado de un cruce entre humano y Kree. Por una parte es aviadora y espía y por otra tiene poderes para volar. Su objetivo, proteger el futuro. La banda sonora fue compuesta por una mujer, la turca Piner Toprak. Pero la música más original me pareció la de Black Panter en la que el compositor sueco Ludwig Göransson incorporó instrumentos traídos de África unidos a las canciones que al mismo tiempo interpretaban los músicos en el idioma Xhosa, uno de los once que  se habla mayoritariamente en África. La acción transcurre el el país imaginario de Wakanda y la canción mas premiada  "Wakanda forever".                             Esto es solo una muestra de las 19 bandas que escuchamos. Me hubiera gustado comentarlas todas pero se haría largo y prolijo.                                                                                                                                 Hasta la despedida de los músicos por grupos de instrumentos fue un auténtico ceremonial. Todo un espectáculo de luz y sonido que entusiasmó al público que, puesto en pie, aplaudió durante varios minutos.    


           Pocos días después se estrenó AVATAR  II y fui a verla al cine para disfrutar de la música de las películas de ciencia-ficción
. La banda sonora es del compositor inglés Simon Franglen, una de cuyas canciones "Family is Our Fortress" concentra el mensaje más importante de la película, la familia.                            








                                                                                                                      

sábado, 31 de diciembre de 2022

                                                    B I L B AO          2022

                                                   I   have   had  a  dream     

           Hoy, 26 de diciembre, me he despertado de un sueño maravilloso. He soñado que me encontraba en el aeropuerto de Alicante con mis hijos, nueras y nietos rumbo a Bilbao para pasar la noche del 23, y los días 24, 25 para celebrar la Navidad, aunque con la pena de que mi querido nieto Andrés se había quedado en tierra cuidando a su perro viejecito.                                                                                                Como siempre me ocurre al pasar por el "CHECK-POINT" sonó el silbido delatador. Me había olvidado de sacar las llaves de casa del bolsillo del pantalón. El vuelo duró poco más de una hora, pero la presión atmosférica nos molestaba mucho en los oídos. Una vez en el aeropuerto vasco, Juan me compró un bocadillo y una botellita de agua, porque yo no pensaba salir a cenar fuera  del Petit Palace Arana, situado en el centro del casco viejo, frente al artístico Teatro Arriaga de estilo neo barroco, decorado con atlantes y cariátides. En el otro extremo de la gran placeta con una bella decoración navideña en la que destacaba el enorme árbol junto a un bosquecillo de árboles iluminados, en el otro extremo la Iglesia de  S. Nicolás, original por su planta octogonal (que recuerda a los templarios), y al lado la Ría. Todos se fueron de salida nocturna.                                                                                                   A otra mañana desayuno con churros, entre otras cosas para tomar fuerzas para recorrer la ciudad. Primero entramos al Mercado de Abastos donde nos hicimos una fotografía grupal bajo la gran vidriera estilo modernista. Seguimos hasta la catedral neogótica en donde mi nieto Pepe nos hizo entrega de gorritos de Papá Noel para hacernos las fotos. Cuando nos dirigíamos al otro lado de la ría no cruzamos con  un famoso de la tele, el lider de CC.OO  Unai Sordo Calvo, nacido en Barakaldo.                     Hacía tan buen día de sol que bastantes jóvenes navegaban sobre tablas o plataformas hinchables de sulf. Nos dirigimos al Museo Guggenheim, deteniéndonos bajo la gran araña llamada Mamá por su autora, la artista franco-americana Louise Bourgeois para hacer unas fotos. Yo tenía mucho interés en verla porque ya conocía la de Canadá hace años, de la misma autora. La estructura del museo es de una belleza impresionable. En otra explanada del mismo museo está situado el perro hecho de plantas, PUPPY, como le llaman, del artista norteamericano Jeff  Koons, la escultura floral más grande del mundo.                                                                                                                                                        Seguimos callejeando hasta encontrar un bar donde comimos a base de pinxos (pinchos) y cervezas. Paseando volvimos al hotel a descansar y arreglarnos para la cena de Nochebuena. Pero no todos, pues algunos siguieron visitando "iglesias". Para hacer hora nos dirigimos a las callejuelas del barrio viejo a tomar unos aperitivos en las tabernas típicas. Después de estar dentro y sentados cantando y brindando, nos salimos a la calle donde continuaba la animación de los jóvenes. Mi hijo Pepe, que es tan curiosón como yo, me sugirió que nos separáramos del grupo para entrar en la herrico taberna de al lado a tomar una bebida, y ver los carteles en euskera pidiendo la libertad de los presos políticos. Son bares frecuentados por simpatizantes de la izquierda abertzale. Por llevarme un recuerdo me compré un pin que me coloqué en la solapa de la chaqueta sin darme cuenta de lo que en realidad ponía. Al salir Pepe les iba haciendo a cada uno que se acercara a mi para leerlo. Todos salían riendo y gritando, hasta que mi hijo me explicó que era una defensa de las lesbianas. No por eso me lo quité jajaja.              

       Se hizo la hora de la cena, no sin antes presenciar varias peleas y ver a la policía actuando. Uno de mis nietos se colaba en los corrillos y se hizo amigo de media "ONU" , cubanos, alemanas, vascos....           Por fin se hizo la hora de la cena y nos dirigimos al  hotel NYX  de cuatro estrellas, pero sobre todo muy cercano, en la misma plaza del Teatro.  Allí probé el famoso CHACOLÍ. El  menú de nochebuena se iniciaba con platos "para compartir" de :

      Carpaccio de Solomillo de ternera, parmesano, zanahoria encurtida y micromezclum                                    Bombas de ropa vieja, alioli de lima-limón e ito togarashi                                                                       Berenjena lacada hoisin, hummus de remolacha y cebolleta china                                                                                                                              

                                                Principales                                                                         

                          Terrina de cordero, baba ganoush y salsa tártara                                                                               Lubina salvaje a la plancha con pesto fresh de hierbas y ensalada thai                  

                                                Postre

                Pavlova, crema de mascarpone con fresas y espuma de chocolate  blanco

                                                Bebidas                                                                                                                                           Biga Crianza, D.O. Bizkaiko  Txakolina                                                                                                                      Cerveza                                                                                                                                                          Refrescos                                                                                                                                                       Aguas                                                                                                                                                                    

              Terminada la cena, yo me retiro con Carmen a dormir al hotel y los demás se van de copas. Previamente mi hijo Pepe  me había comunicado que, como él duerme poco y yo madrugo mucho, a la mañana siguiente tempranito nos podíamos ir a desayunar dando un paseo por la ribera de la ría. Así lo hicimos, pero cambiando la ruta hacia Santurce en el metro, cuyo trayecto tardaba media hora. Estaba amaneciendo y el sol aún no había salido. Por el camino iba leyendo las paradas que me resultaban conocidas: S. Mamés, Baracaldo, Deusto...Intentando adquirir una cierta vasquización. Nada más salir de la boca del metro me encuentro con la pescadera con su carrito de sardinas y oigo en mi interior aquello de "mis sardinitas, que ricas son, son de Santurce, las traigo yooooooo". Nos dirigimos al puerto y desayunamos chocolate con churros. Nos tiramos unas cuantas fotos, y después de un paseo por el puerto volvimos al metro. Ya en Bilbao nos reunimos con los primeros que empezaban a levantarse. En el desayuno familiar a los varones les entró gana de visitar el campo de fútbol de S. Mamés . Así que Pepe los llevó en el metro a que se echaran fotos y compraran bufandas del Atlético de Bilbao. Volvían entusiasmados. Visité la Iglesia de S. Nicolás y seguimos esperando a que el resto del grupo desayunara. Dejamos el equipaje en consigna y seguimos callejeando hasta dar con el bar Los Mundos donde teníamos reservada la comida.                                                                                                                                                                         MENÚ                                                                                                                                                         Entrantes                                                                                                                     Plato de jamón ibérico y tostas de pan payés con tumaca                                                  Ensalada de ahumados, cebolla roja encurtida y lechugas multicolores con confitura de piquillo.                                        Zamburriñas al horno con crema de nécoras                                                                             

                                             Principal a elegir                                                                                                          Ventresca de atún con patatas revolconas a la gallega y crema de puerro ahumada                                    Lomos de lubina con pisto de ratatoulle y salsa de hongos                                                                          Entrecot de lomo alto con patatas y pimientos                                                                                              Ragut de venado a la cazadora con compota navideña y bastones fritos de boniato                                                                     Postre a elección                                                                                                                            Tarta de queso al horno estilo La Viña                                                                                                          Tarta de brownie y tres chocolates  

   En el camino de vuelta los jóvenes reconocieron a un youtuber famoso de las redes sociales con el que se echaron unas fotos, Rober. Alguno llegó a emocionarse. No se lo podían creer.                           En el hotel cogimos los equipajes y en cuatro taxis llegamos al aeropuerto de Bilbao. Tras larga espera subimos al avión que nos llevaría a Alicante. Nos sorprendió una espesa niebla, que afortunadamente al poco tiempo se disipó. FIN  del sueño.                                                                                                                                                                     

            

lunes, 19 de diciembre de 2022

                                                         ETIMILOGÍA    POPULAR


               Hace unos días leí "Lorca bajo el signo de Baco " del escritor lorquino Pepe Alcázar, que considera este libro como "Un breve, simpático y evocador paseo por la ruta del vino, de hace unos años, en nuestra ciudad", cuyo tema central son las tabernas. Entonces los establecimientos de vinos eran tabernas, bodegones y bares. Durante la lectura yo buscaba el bodegón del Tío Tinajas, adonde mi madre me mandaba de pequeña a comprar vino  en los bajos de la Colegiata  de S. Patricio, cuando vivíamos en la Plaza de España. Pero dada la brevedad del librito o porque el autor no lo conocía, no aparece por ninguna parte.  

     Sin embargo he anotado una traducción que el pueblo llano hacía de la famosa frase de Cicerón en  su primera Catilinaria, " O TEMPORA, O MORES" ( = oh tiempos, oh costumbres) como "El tiempo de los moros".  Lo cual me recuerda  la versión popular del acrónimo SPQR (= senado y pueblo romano) de los estandartes romanos que desfilan en Semana Santa, como S. Pedro quiso reinar.              

     La etimología popular es un tecnicismo lingüístico que se utiliza cuando se le quiere dar sentido a palabras desconocidas, y por similitud fonética o por atracción semántica hacia un sonido parecido, se le inventa su etimología. Hay que considerarla dentro del carácter creativo del lenguaje. S. Isidoro de Sevilla explica mediante este sistema algunas de sus "Etimologiae". En lingüística se llama también paretología, paretimología, etimología cruzada o etimología asociativa.            

     Según la RAE es "una interpretación espontánea que se da vulgarmente a una palabra relacionándola con otra de distinto origen". Ejemplos : destornillarse de risa por desternillarse de risa, por influencia de perder un tornillo;  esparatrapo  por esparadrapo porque se le relaciona con trapo. 

martes, 29 de noviembre de 2022

                                                               MEDITANDO...


    Hace unos pocos días conocí a una mujer, Cornelia, que habita en uno de los muchos universos paralelos y nos hemos hecho muy amigas. Ella me manda correos electrónicos por un dispositivo nuevo que yo diría futurista. Me cuenta Cornelia que, desde que lee libros de psiquiatría, le ha dado por la meditación porque los psiquiatras lo consideran un ejercicio muy bueno para la salud mental. Como nunca le enseñaron a cuidar de sí misma, en lo último que está meditando es en su identidad. De niña y adolescente la cuidaban sus padres y ya de joven casada se dedicaba a cuidar a su esposo y a sus tres hijos. ¿Quién cuidaba de ella? No hacía falta nadie pues gozaba de buena salud y sobre todo era joven. Pero ahora que está viuda y vive sola tiene que aprender a cuidarse. Me confiesa que le resulta  enormemente difícil. Años y años estudiando y en ninguna asignatura se habla de cómo cuidarse a sí mismo. Debe ser un fallo del sistema educativo porque tarde o temprano podemos quedarnos solos. Cornelia está aprendiendo a cuidar de ella misma y me ha prometido que me enseñará. Yo siempre estoy dispuesta a aprender. Mi curiosidad por lo que desconozco es infinita y supongo que en ese  multiverso en el que vive también lo será. Espero ansiosa la próxima vez que su avatar se comunique conmigo. Le pediré por favor a Cornelia que investigue si mi marido vaga por ese universo paralelo de los muchos, no sé cuantos, que existen. Sería maravilloso comunicarme con él a través de esta buena amiga...

    En uno de esos encuentros digitales me ha explicado Cornelia la teoría de las cuerdas, según la cual todas las partículas que conforman el universo, aparentemente puntuales, son en realidad estados vibracionales de otras unidades básicas que son cuerdas diminutas. Hasta ahora esta teoría de las cuerdas cuenta con un complejo aparato matemático muy consistente, pero no ha podido ser comprobada en un laboratorio. Las partículas son cuerdas vibrando  a cierta frecuencia en un espacio tiempo que requiere, al menos, once dimensiones y nosotros estamos familiarizados solo con la altura, la anchura y la longitud, (las tres dimensiones del espacio) a las que se añade el tiempo, en total cuatro. Hemos quedado en que otro día me comentará la teoría del Gato de Schrodinger, si aparece, claro....

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jueves, 27 de octubre de 2022

A la busca del tiempo pasado........no perdido

                                              A la busca del tiempo pasado.......no perdido

           Después de haber proyectado varias veces un viaje a Écija con mis hijos y nueras para recordar los años que vivimos allí siendo ellos pequeños, y verlo frustrado por distintos motivos, nos decidimos a coger los coches y atravesando las provincias de Almería, Granada, Málaga y Sevilla, a llegar a nuestro destino. Pasamos por paisajes áridos, por tierras de labranza, pero sobre todo por hileras e hileras de olivos. Todavía resuenan en mis oídos los versos de Miguel Hernández  dirigiéndose a los andaluces de Jaén                                                Aceituneros altivos                                                                                                                                       Decidme en el alma quién                                                                                                                             Quién levantó los olivos.                      

         Paramos a desayunar a la altura de Granada, en Chauchina, restaurante Marinetto, como tantas veces solía hacer papá cuando iba todos los fines de semana durante dos años para ver a su adorada familia. Y yo recuerdo los versos de Federico García Lorca

                                                                          El campo                                                                                                                                                        de olivos                                                                                                                                                        se abre y se cierra                                                                                                                                          como un abanico.

            Es el hotel Ciudad del Sol, en el que nos hospedamos mi marido y yo cuando hace 48 años quisimos ver la ciudad que yo había elegido tras aprobar las oposiciones de Agregados de Instituto, para buscar casa. Una vez que dejamos las maletas en nuestras habitaciones, nos fuimos derechos a las casas de Vittorio, como se llamaban los edificios de pisos donde estaba el que alquilamos, muy cerquita, como dirían los ecijanos con el uso del diminutivo afectivo. Alguno de mis hijos estaba dispuesto a subir porque se veía habitado (con ropa tendida en el balcón), pero al recordar que era un cuarto sin ascensor, nos conformamos con hacernos unas fotos en la puerta de la calle, y por detrás, junto a lo que fue un gran patio donde se ponía la feria, ahora casi ocupado por edificaciones. Todo lo demás estaba igual, incluido el Centro Médico al que alguna vez acudimos. Cogimos la calle principal, CERVANTES, hasta acercarnos a mi Instituto S. Fulgencio donde yo impartí clases de Lengua y Literatura españolas durante dos años. Al ser sábado, estaba cerrado y me limité a echar unas fotos para el recuerdo. Volvimos a la calle del Manco de Lepanto y nos detuvimos en la librería Serrano, donde comprábamos el material escolar, propiedad de mi compañero de secretaría, Paco Serrano, que llegó a hacerse muy amigo de mi marido y ahora jubilado. La librería la había traspasado a su cuñada, mujer encantadora que nos recibió  afectuosamente cuando le expliqué quien era yo. Me introdujo en la trastienda para presentarme a su hijo y enseñarme fotografías.

      Llegamos a la Plaza de España, más conocida como El Salón, por ser el lugar de reunión de los ecijanos. Allí sigue el Ayuntamiento aunque en obras, y los soportales de arcos que la rodean. Los arcos dominan también los principales edificios de pisos de la gran placeta. Ha desaparecido la fuente de las ninfas con sus cántaros de agua, aunque dos de ellas se han resistido y permanecen entre los jardincillos. Todo ello como consecuencia de la construcción de un parking en el subsuelo y de los trabajos de los arqueólogos para extraer mosaicos romanos y enterramientos musulmanes. En uno de los soportales nos sentamos a tomar el aperitivo, Casa Emilio, a la sombrita, como dicen allí. Después de tomar unas tapas de jamón y queso, alcachofas con foie y pulpo al horno con sus cervecitas, como dicen allí, decidimos comer en el otro extremo de la glorieta, en la Taberna El Rincón. A continuación, iniciamos el recorrido turístico. Empezamos por la calle Jesús sin soga, nombre tan sugerente que nos llevó a leer la leyenda escrita en una pared. A comienzos del siglo XV un devoto del Nazareno de esa capilla, que tenía a su mujer enferma y pasaba necesidades, le suplicó que lo amparara. EL santo Cristo cobró vida  y le entregó un cordón que ceñía su cintura convertido en oro. El judío corrió a venderlo, se  jugó el dinero y lo perdió. La leyenda asegura que el NAZARENO dispuso que le borraran el cíngulo para que eso no volviera a pasar más. 

    Íbamos buscando el edificio civil más emblemático de ÉCIJA, el Palacio de Peñaflor, conocido popularmente por el del "balcón corrido" por sus 59 metros de largo, el balcón más largo de Europa, barroco andaluz del siglo XVIII con pinturas al fresco. A pocos metros el Palacio de Valdehermoso  presenta una fachada plateresca de estilo renacentista (s. XVI) con vistas a las torres de S. Gil, Santa Ana y la más bella de todas, la de S. Juan. Callejeando, callejeando dimos con la casa del escritor ecijano del XVII, Vélez de Guevara,  autor  de "El diablo cojuelo". De vuelta al Salón nos detuvimos a ver los últimos descubrimientos del subsuelo donde podrían haber estado los templos romanos de la antigua Astigi. Continuamos hacia la Plaza de Abastos reformada con un jardín central y un bar donde tomamos cafés , refrescos y bebidas a la espera de que aparecieran, Fernando, el amigo y compañero de colegio de Pepe, y Charo, la amiga y compañera de Carmen. ¡ qué de besos y abrazos ! No paramos de charlar y de preguntarnos. Son encantadores, como todos los ecijanos. Fernando venía con muletas pues hacía quince días que había sido operado de cadera, y nos había preparado una cena en un palacio. Compramos productos típicos, como manteca colorá y tortas. Volvimos al Salón porque decían que se estaba más fresquito, como dicen allí.

Al anochecer Carmen y yo nos fuimos al hotel a cambiarnos para la cena, y recoger los regalos que les  traíamos de Lorca, un abanico de artesanía para Charo y otro para Toñi, la esposa de Fernando. 

    Recorriendo estrechísimas calles y recoletas placetas llegamos al Palacio de Santaella, posteriormente propiedad de los condes de Puerto Hermoso, y actualmente restaurante y local del  Tenis Club Écija al que pertenece Fernando. La obra, del primer tercio del siglo XVIII, ofrece una espléndida fachada con figuras antepuestas a las pilastras a modo de cariátides que flanquean la puerta, rematada por un balcón con el escudo de la familia. En el interior destaca el patio muy característico de las grandes mansiones barrocas ecijanas, y sobre todo la escalera principal, que se cubre con una monumental cúpula sobre tambor cuyas yeserías están policromadas. Interesantes son también las  puertas talladas. Nos prepararon un reservado para mayor intimidad en vez de en el patio donde estaban las mesas del restaurante. Fue una cena ecijana, empezando con unas acelgas con especias y algunas cosas más que estaban deliciosas, seguidas de salmorejo, berenjenas con miel, bacalao dourado (al estilo portugués), aguacates con anchoas y para terminar unas coquinas de chuparse los dedos. De postre dos bandejas de dulces variados y helados. Con una curiosidad, uno de los dulces había sido bautizado con el nombre de nuestro hotel, Pirula. Y otra curiosidad, el dueño del restaurante era del curso de mi hijo Juan.

   Nos despedimos porque a otro día salíamos para Granada a comer con tres nietos, cuando Charo dijo que nos invitaba a desayunar churros en el Salón.  Como el segundo día era domingo Bernarda y yo nos fuimos a oír misa a la iglesia de los Carmelitas Descalzos, edificio de una extraordinaria ornamentación y policromía, con un estilo propio que lo ha convertido en la obra religiosa barroca más importante de Andalucía. Su magnífico órgano es uno de los más importantes del mundo. Está galardonado con el reconocido premio "Europa Nostra". Pepe nos había llevado con el GPS, pero supimos volver al Salón, donde nos esperaba el resto del grupo y el desayuno con churros en la churrería-chocolatería  El sevillano junto a la Peña Taurina Curro Romero, de un metro cuadrado, la más pequeña del mundo. Al entrar a la iglesia estaba el sacerdote recibiendo y saludando a los feligreses. Observé que en el retablo del altar mayor  estaba  Santa Teresa y un carmelita que supuse S. Juan  de la Cruz. Pero por si me quedaba alguna duda me acerqué a la sacristana y se lo pregunté. No solo me confirmó que ambos habían fundado conventos en Écija sino que se conservaba en la iglesia de Santa María el confesionario del santo. Después de desayunar nos fuimos a comprobarlo. Sí que había un viejo confesionario pero en un recuadrito se decía del beato Juan de Ávila. ¿Se confundió de Juan? Me ocurrió una cosa muy graciosa, que al entrar en el claustro recordé que hacía 48 años que yo lo había visitado porque entonces era museo arqueológico. ¡EL BAÚL DE LA MEMORIA!  En cambio no recordaba el monumento a la Virgen del Valle, la patrona, en la placeta de la iglesia, justo al lado de un piso en el que solo estuvimos dos meses porque quedaba lejos del instituto y del colegio de los niños en un auténtico patio andaluz muy encalado y lleno de plantas y macetas. 

     La última visita la dejamos para disfrutar del nuevo museo arqueológico en el Palacio de Benamejí, que en otros tiempos visitamos mi marido y yo para ver la remonta de caballerías del ejército. Es un bello edificio del siglo XVIII, época de esplendor de la ciudad. En estilo barroco tardío posee una portada-retablo, dos torres-miradores, apeadero con caballerizas monumentales, escalera de honor y patio principal porticado. La obra emblemática del museo es sin duda la "Amazona herida", tallada en un solo bloque de mármol de 1,85 m. de alto ( 2,11 con el plinto) y esculpida en época romana (s. II d. C.) a imitación de la atribuida el escultor griego POLICLETO (S. V a. C.). La mujer guerrera levanta el brazo derecho para tocarse la cabeza  mientras reposa el izquierdo sobre una columna . Se viste con una túnica corta o chitón, atada y recogida en la cintura con unas riendas de caballo a modo de cinturón improvisado, por encima de la rodilla, dejando los pechos desnudos. Rarísimamente, conserva vestigios de policromía. Terminamos en las salas dedicadas a los mosaicos romanos de los suelos de las casas de la antigua Astigi, convertida en Istiŷa como una de las principales capitales de provincia del emirato y califato de Córdoba (siglos VIII- X d. C.) y un importante centro de islamización y de ciencia. El cementerio musulmán de la Plaza de España con unos 5,000 enterramientos es un gran conjunto  arqueológico.

   Finalmente nos despedimos de Charo y Fernando con mucha penita, como dirían ellos, al mismo tiempo que nos suplicaban que no tardáramos otros 48 años en volver. 

   Después de dejar el hotel nos detuvimos en el exterior del colegio Miguel de Cervantes para hacernos una fotos y cogimos rumbo a Granada. Allí comimos con los nietos Pepe, Juan y Víctor y volvimos a Lorca. Carmen tuvo que seguir hasta Águilas. 

   Moraleja, hace falta vivir mucho y aprender de lo vivido para llegar a comprender que no hay nada tan importante como el amor y la amistad.  

  

jueves, 22 de septiembre de 2022

                                                  YO, CARLITOS


                 Querido lector, tengo la seguridad de que no sabes quién soy. Te lo explico. Soy un humilde cormorán que habito en la Isla del Fraile con mi compañera y la prole. Con frecuencia me acerco a la Playa de los Cocedores del Hornillo a pescar, y para descansar me poso en unas roquitas (1) desde donde, en verano, contemplo a los bañistas. Una alegría enorme me causa ver aparecer a Enma y a su hija Maienma que siempre se fijan en mí. Yo las oigo comentar la gracia de mi plumaje, mi fidelidad al lugar, y hasta las he escuchado que me han bautizado con el nombre de Carlitos. ¿Será por el tamaño? Preferiría Carlos o D. Carlos ¡ que soy padre de familia ! Ellas creen que no me entero de sus conversaciones, porque no soy humano, solo soy un ave, pero se equivocan. Entiendo su idioma, cada palabra, cada sonido...y uno tiene su corazoncito.

    Cuando llego al nido les cuento a mis hijos sus conversaciones y se divierten mucho. ¡Qué pena que ellas no conozcan el mío ! ¡ Les diría tantas cosas de este mar que ambas adoran ! Cuando el viento levanta espumosas y plateadas olas, Marienma y su madre se refugian en la Playa de Levante, y por allí me dejo ver yo con disimulo, sumergiéndome y apareciendo a lo lejos para despistarlas. Cuando me descubren se ríen. En ellas veo la sonrisa del verano. De un año para otro las conservo en la cámara de la memoria. 

   Me gustaría poderles gritar: Enma, Marienma, no cambiéis nunca y no dejéis de acercaros nadando hasta mis roquitas.

(1) Los cormoranes carecen de plumas impermeables. Es normal verles, después de la pesca, en tierra  de pie con las alas extendidas para que se sequen. 

lunes, 11 de julio de 2022

 


                                                         12  de julio en  Belfast

                        He recibido un correo de mi amiga Emma recordándome el viaje que hizo a Irlanda con unos familiares en el que coincidió en Belfast con el desfile del 12 de julio, día en el que los protestantes  celebran su victoria sobre los católicos en la batalla de Boyne, capitaneados por Guillermo de Orange, nacido en La Haya (1650) de una familia de aristócratas neerlandesa. Llegó a ser príncipe protestante de Orange y rey de Inglaterra e Irlanda con el nombre de Guillermo III por la línea de su madre, una Estuardo. Durante años se venían creando disturbios, teniendo que cerrar la policía el centro de la ciudad para los desfiles, uno por la mañana y otro más multitudinario por la tarde. Ella con su grupo de compañeros de viaje entró con cierta preocupación. Eran las 3,30 de la tarde y las calles permanecían desiertas. Después de algunas visitas turísticas, especialmente al Museo del Titanic, se dirigieron  a la Royal Avenue donde la gente se amontonaba en las aceras a la espera de la gran parada militar. Perdieron el miedo al ver a las familias con niños y un gran despliegue policial. Me cuenta que todos lucían los colores de la bandera británica, blanco, azul y rojo en vestidos, calcetines, sombreros, gorras...y que por la aceras pasaban pandillas de chicos y chicas con bolsas que contenían comida y bebidas como para hacer un botellón. Tuvieron que esperar un tiempo hasta que hicieron su presencia banderas, tambores y estandartes  portados por caballeros de la Orden de Orange, venidos de todo el Reino Unido, vestidos de negro, con sus bandas naranjas (oranges) llenas de medallas y una flor naranja en el bombín. Pasaban no a cientos, a miles, algunos en coches cubiertos (se suponía que para personas mayores). De entre los muchísimos estandartes a Emma le llamó la atención  el de la oración en el huerto, idéntico al que se puede ver en "El paño de las rosas" del Paso Blanco en las procesiones de Lorca. Yo por mi parte he investigado hasta encontrar al pintor Heinrich Hofmann (1824-1911) que pintó el cuadro de "Jesús en el jardín de Gethsemaní" adquirido por John  D. Rockefeller  y actualmente en la iglesia de Riverside en Nueva York.  Quizás por eso la orla de rosas del estandarte lorquino. Y la relación con los orangistas pudo llegarle porque pasó un tiempo en los Países Bajos.                                         Muy llamativos le parecían los Boys de Glasgow con sus pantalones de cuadros escoceses. También pudo admirar a un grupo de guardias del Palacio de Buckingham con sus altos gorros negros de piel de oso. Aunque los más originales fueron los que desfilaban con una pata del pantalón arremangada (¿harían referencia a los cojos?) Aparecía repetida en varias ocasiones  la imagen de  Guillermo de Orange a caballo, con su uniforme del siglo XVII. En otros estandartes se veían imágenes de políticos ya desaparecidos, además de Isabel II y hasta el Titanic. Todo ello entre música, canciones y gritos de los espectadores jaleándolos, que le recordaba el Viernes Santo de Lorca. Pero no solo desfilaban hombres, también mujeres, algunas de ellas viejas orangistas, con sus sombreros y adornos en color naranja, otras más jóvenes y divertidas. Incluso desfilaban niños haciendo juegos malabares con una vara corta que elevaban hacia el cielo y luego la recogían antes de llegar al suelo.                                                                                                                 La cerveza y el whisky corrían a raudales. Pero viendo que el desfile iba para largo, y algo cansada se retiró con su familia al hotel. Más tarde pudieron ver en la televisión que cuando el desfile penetraba por los barrios católicos se incendiaron contenedores de basura y neumáticos mientras los antidisturbios  actuaban con contundencia. Me sigue relatando que a la mañana siguiente tenían programada una visita panorámica de la ciudad en autobús, no pudiendo entrar a los barrios católicos, cerrados por la policía tras los disturbios del día anterior. Eran barrios obreros  cerrados por muros con cámaras de televisión . Había poco turismo por la situación político--religiosa, incluso después del Tratado de Viernes Santo de 1998 . Al parecer se había reconstruido el IRA con algunos grupos católicos descontentos. 

     

   




    

                 

                          

domingo, 22 de mayo de 2022

                                                 

                                                              La carta astral. 


               Hace unos días, paseando por la ciudad en que vivo, me encontré con una amiga y compañera del instituto que me recordó algo que yo tenía olvidado. Íbamos las dos con nuestros alumnos de viaje de estudios por Italia al cual se incorporaron  el profesor de filosofía y su esposa. Este compañero, como estudioso de la astrología, llegó con mucho esfuerzo y después de años de intentarlo a que le admitieran en la Universidad de Murcia un doctorado sobre esa materia, tenida como poco científica. Me hizo la carta astral  tras la negativa de mi compañera.  ¿Qué es la carta astral?  Una especie de fotografía  e historial de cómo estaba el cielo en el momento en que nacimos. Mi símbolo es acuario, representado desde los sumerios por un jarrón al que cae agua, el jarrón de los vientos. Me encanta ser de ese signo porque  me entusiasma el mar.                                                                                                         Llevada por la curiosidad he buscado información y he encontrado que todos tenemos un poder superespecial que nos otorgan los astros. Mi poder psíquico es la telepatía que se basa en el poder de lograr lo que quieres a través de otras personas, pues con el pensamiento transmitimos la información que queremos.                                                                                                                                                       Casi no recuerdo lo que  mi carta astral me había descubierto, pero sí que yo tengo un halo (no sé si alrededor de mi cabeza o de mi cuerpo) que actúa como una energía protectora, no para mí, sino para cuantos estén a mi alrededor. Me lo tomé a risa y no le di mayor importancia. En astrología el aura es un halo de luz de colores,( sobre todo alrededor de la cabeza), que fluye del cuerpo, un campo electromagnético, cuya existencia se conoce desde la antigüedad. Pero el aura no es inmutable, cambia con el tiempo. La palabra aura procede del griego con el significado de viento, brisa, aliento. A nosotros nos ha llegado a través del latín. Isis y Osiris eran representados en el antiguo Egipto con aura, también Buda,  Mahoma, Moisés y Jesucristo.                                                                                                           Algunos científicos han investigado y han hablado del "aura viviente", llegando a la conclusión de que que cada ser humano está rodeado de su propia nube microbiana, para lo que han empleado el término  "exposoma", aunque no se ha podido demostrar científicamente. El tiempo lo dirá.    

        Unos días después de hacerme la carta astral, estando  una noche paseando  con mi compañera de viaje por Montecatini, vi aproximarse un coche hacia nosotras. Mi amiga estaba de espaldas y no se dio cuenta de que el vehículo venía a gran velocidad. Yo tiré de ella con fuerza hacia mi y el coche pasó justo por el lugar que ella ocupaba. Todavía me recuerda que le salvé la vida. Pero es que en otra ocasión me pasó algo parecido con mi hermana Pilar, en este caso con una moto, que acabó subiéndose a la acera, justo en el sitio que ocupaba mi hermana, a la que yo le había dado un empujón para evitar el accidente.                                                                                                                                                               Así es que ¡amiguitas y amiguitos! no os alejéis de mí, que vuestra vida puede peligrar, jajaja.